Seguridad y lucha contra el narcotráfico


Descargar informe completo

El modelo de seguridad del Gobierno impulsó cuatro grandes cambios culturales: poner en el centro de la consideración a las víctimas y a la sociedad; construir una sociedad basada en el orden y la convivencia; transformar permanentemente a las instituciones y las fuerzas de seguridad; y cuidar a quienes nos cuidan.

Lucha contra el narcotráfico. La lucha contra el narcotráfico fue uno de los principales compromisos asumidos por el Gobierno, para alcanzar la desarticulación de las bandas criminales, incluyendo toda su cadena de comercialización. Estos clanes, muchas veces familiares, generan violencia, captan jóvenes “soldaditos”, compiten por el dominio y la expansión territorial, intentan consolidar un estado ilegal que reemplace al Estado de Derecho, buscan corromper a las instituciones, lavan dinero y, por supuesto, causan un inmenso daño a la salud de la población. Para combatir al narcotráfico hicimos muchas cosas: federalizamos la investigación criminal, incorporamos equipamiento y tecnología, profesionalizamos a los efectivos, fomentamos la colaboración transnacional en la lucha contra el crimen organizado, institucionalizamos severos mecanismos de control y transparencia al interior de las fuerzas para restarle espacio a la corrupción y mejoramos la cooperación con la Justicia Federal y de las Provincias. Así logramos recuperar zonas de nuestro país que estaban controladas por el narco y alcanzamos mejoras en todos los indicadores:

  • tuvimos en 2019 el récord histórico de incautación de marihuana;
  • tuvimos en 2017 el récord histórico de incautación de cocaína;
  • tuvimos en 2017 el récord histórico de incautación de drogas sintéticas;
  • pasamos de 834 procedimientos contra el narcotráfico en 2015 a 43.068 entre enero y octubre de 2019;
  • pasamos de 797 detenidos en infracción de la ley 23.737 en 2015 a 43.164 entre enero y octubre de 2019;
  • secuestramos más de 20.000 vehículos en el total de la gestión y bienes por más de 938 millones de pesos.

Combate a las mafias. El Gobierno entiende por “mafia” a toda organización clandestina de criminales que ejerce su poder mediante el chantaje, la extorsión, la violencia y el crimen de sangre. Estos grupos delictivos, extremadamente peligrosos, buscan expandir el alcance y la rentabilidad de su “negocio” sin el menor escrúpulo, y se convierten en una amenaza para la ciudadanía y para quienes llevan adelante actividades legales emparentadas con su accionar y objetivos. El combate a las mafias que implementamos desde el Ministerio de Seguridad se diseñó e implementó teniendo en cuenta la especificidad delictiva de cada “rubro” o “fuente de negocios”. Así es como nuestro abordaje es de carácter distintivo y las técnicas empleadas para su combate siguen patrones particulares de acción. Hicimos avances en la lucha contra la mafia del contrabando, la mafia de los desarmaderos, la mafia del fútbol, la mafia de los piratas del asfalto, la mafia de la trata de personas, la mafia de los secuestros extorsivos, la mafia de la pedofilia, la pornografía infantil, entre otras. Por dar algunos ejemplos, en estos años:

  • redujimos un 87% los secuestros extorsivos;
  • pasamos de 10.599 autopartes secuestradas en 2015 a 17.435.333 en 2018, alcanzando 23.955.728 en el total de la gestión;
  • redujimos en un 14% el robo automotor.

Cuidar a quienes nos cuidan. Años de estigmatización provocaron una parálisis en las fuerzas del orden, absolutamente funcional al delito. Rejerarquizar su función fue uno de los pilares fundamentales de nuestro accionar. Así logramos niveles récord de procedimientos y de detenidos a manos de las Fuerzas de Seguridad. Se aprobaron y homologaron a nivel nacional los mismos planes de estudio para las fuerzas. Se intensificó el entrenamiento para cuando las fuerzas federales ingresan y egresan de sus hogares, dado que es una de las principales causas de muerte durante los enfrentamientos con delincuentes. Algunos números que hablan de estas fuerzas más capacitadas, con un mandato más claro y, a la vez más controladas:

  • el haber activo que se traslada al haber pasivo pasó del 36% en 2015 al 75% en 2019;
  • pasamos de 3.605 declaraciones juradas patrimoniales en 2015 a 96.531 en 2019;
  • hicimos casi 10.000 pruebas toxicológicas aleatorias a miembros de las fuerzas;
  • pasó de 3 a 9 meses la duración del tiempo de estudio para la formación profesional de los futuros integrantes de todas las Fuerzas Federales de Seguridad.