Infraestructura y energía


TRANSPORTE

Descargar informe completo

El mal manejo de los recursos públicos y la falta de inversión habían llevado a que Argentina tuviera un grave déficit de infraestructura, que nos impedía crecer. La logística en puertos era cara e ineficiente, volar en avión era un privilegio para pocos, la tecnología en aeropuertos estaba atrasada, los trenes de carga transportaban cada vez menos toneladas, los subsidios para el sistema de transporte urbano estaban mal distribuidos y las rutas de doble mano en tramos con mucho tránsito y el pavimento roto hacían que en muchos casos salir a la ruta significara arriesgar la vida. Muchas obras habían sido prometidas una y otra vez, incluso inauguradas en actos oficiales, y después abandonadas o detenidas por una burocracia oscura y excesiva.

Un plan ambicioso. En ese escenario nos propusimos un plan de infraestructura ambicioso, que solucionara problemas arrastrados desde hacía décadas, facilitara la logística a las pymes y los productores, beneficiara a todas las regiones del país e hiciera que los argentinos nos sintamos más seguros cuando salimos a la ruta.

En cuatro años no solo mejoramos la infraestructura de transporte más que durante los 12 anteriores, sino que además lo hicimos en un marco de absoluta transparencia. Creamos los mecanismos para que los procesos sean transparentes, que las contrataciones del Estado queden registradas y sean de acceso público y haya más competidores en las licitaciones. De esa manera logramos mejores precios para el Estado y un manejo más eficiente de los recursos que pertenecen a todos los argentinos.

Rutas y autopistas. Pusimos en marcha una inversión histórica en infraestructura y trazamos un Plan Vial Federal que va a ser la guía para la construcción de rutas y autopistas en los próximos años en nuestro país. Iniciamos la construcción de 2.300 kilómetros de nuevas autopistas, de las que terminamos 700 kilómetros y tenemos 1.600 kilómetros en proceso. Sumamos nuevos carriles a autopistas que ya existían, como en el Acceso Sur de Mendoza; el Acceso Oeste en el AMBA; el Tercer Carril a Tigre; la Circunvalación a Rosario. Llevamos adelante la restauración de la red vial más grande de nuestra historia, con más de 16.000 kilómetros de rutas pavimentadas y repavimentadas y 5.400 kilómetros de rutas mejoradas en todas las provincias. Terminamos obras prometidas durante años y nunca finalizadas, como el Puente La Noria, el Bypass Luján; la Autovía RN 36 en Córdoba; la Nueva Ruta 40 entre Mendoza y Malargüe, el tercer puente de Neuquén en Cipoletti, gran parte de la Autopista en RN 8 entre Pilar y Pergamino o la repavimentación de la Ruta 26 en Chubut. En cuatro años finalizamos 287 obras en todas las provincias del país y dejamos 284 obras en ejecución.

Trenes de carga. En 2015, hacía cincuenta años que el Estado no invertía en trenes de carga. El abandono de la infraestructura había generado que los trenes transportaran cada vez menos. Entre 2011 y 2015, por ejemplo, las toneladas transportadas por la línea Belgrano habían bajado un 27%. Cuatro años después, transporta el triple (pasó de 800.000 toneladas por año a 2,5 millones de toneladas por año). En conjunto, las tres líneas estatales (Belgrano, San Martín y Urquiza) transportan más del doble que hace cuatro años (de 2,5 millones de toneladas en 2015 a 6 millones de toneladas en 2019). Esos resultados fueron posibles gracias a que rehabilitamos más de 900 kilómetros de vías, recuperamos 93 puentes ferroviarios y que incorporamos 3.500 vagones y 107 nuevas locomotoras e instalamos un sistema de frenado automático de trenes por primera vez en la historia de los trenes de carga, entre otras mejoras.

Revolución de los aviones. Hoy vuelan en Argentina seis millones de pasajeros más que hace cuatro años (en los últimos doce meses hubo 16 millones de pasajeros de cabotaje, frente a 10,4 en 2015). Entre internacionales y de cabotaje, hay 269 rutas, de las cuales 90 no pasan por Buenos Aires, frente a las 192 que había en 2015, de las cuales sólo 46 no pasaban por Buenos Aires. La cantidad de pasajeros que vuelan por el país sin pasar por Buenos Aires aumentó un 146%.

El camino para lograr estos resultados estuvo basado en estimular la competencia a través de la entrada de nuevas aerolíneas y generar de esa manera precios más baratos para los pasajeros y mejorar la infraestructura de los aeropuertos, con una visión realmente federal, y al mismo tiempo potenciar y mejorar el funcionamiento de Aerolíneas Argentinas. Así, por ejemplo, se construyeron 12 nuevas pistas de aterrizaje, mientras que en los 18 años anteriores solo se habían construido 7. Se hicieron también 20 terminales más cómodas y modernas, de las cuales 12 son totalmente nuevas, contra 7 entre 1997 y 2015. Y se levantaron 6 nuevas torres de control, frente a 1 construida entre 1997 y 2015. En total, se hicieron obras de infraestructura en 29 aeropuertos en todo el país.

Si se suman también la modernización tecnológica de las terminales, fueron intervenidos 40 aeropuertos. Algunos casos emblemáticos fueron el hub de Córdoba, que pasó de tener 17 conexiones a 30, el primer aeropuerto sustentable del país en Comodoro Rivadavia y el primer aeropuerto para aerolíneas low cost en El Palomar. Además, en estos cuatro años, y a pesar de las dificultades económicas como la suba del precio de los combustibles y las devaluaciones, Aerolíneas Argentinas vuela 14 rutas más, tiene más aviones y transportó 2,2 millones más que hace cuatro años.

Transporte urbano. En estos años, para mejorar la manera en la que nos movemos dentro de las ciudades, construimos diez nuevos corredores de Metrobus (tres en el interior y siete en AMBA). En total, los metrobuses benefician a tres millones de pasajeros, que hoy pueden llegar más rápido a su casa y sentirse más seguros mientras esperan el colectivo. También fueron pavimentados 300 kilómetros de calles de tierra por las que circulan colectivos. Y triplicamos la cantidad de ciudades donde funciona el sistema SUBE, que pasó de 10 a 39 ciudades. Y para mejorar el servicio y la seguridad de los trenes urbanos, instalamos un nuevo sistema de frenado automático en los ramales eléctricos de la línea Roca y está siendo instalado también en el resto de las líneas.

Además, intervenimos 1.800 kilómetros de vías en mal estado y renovamos el sistema eléctrico de las líneas Mitre y Sarmiento, lo que implicó reemplazar cables y equipamiento con más de cien años. Recuperamos las históricas terminales de Retiro de la Línea Mitre y San Martín, Once y Constitución y renovamos 124 estaciones que ahora cuentan con nuevos accesos, mejor iluminación, andenes con las normas de accesibilidad universal y wifi, entre otras mejoras. Después de cien años, volvimos a construir viaductos en la Ciudad de Buenos Aires. Ya están funcionando tres en las líneas Mitre, San Martín y Belgrano Sur. Y construimos 18 pasos bajo nivel en 12 municipios. Gracias a todas estas mejoras, que permitieron aumentar un 31% la cantidad de servicios prestados en días hábiles con respecto a 2015, hoy viaja un 52% más de pasajeros.

Transparencia. Hoy cada kilómetro de autopista le cuesta al Estado Nacional 47% menos en promedio que hace cuatro años (2,5 millones de dólares frente a 4,7 millones de dólares). También se construye en la mitad del tiempo. La transparencia en la gestión de la obra pública, a través de herramientas como los sitios Compr.ar y Contrat.ar, donde se publican todas las compras y contrataciones que hace el Estado, llevó a una mejor gestión de los recursos, a la vez que hizo que la corrupción sea cada vez más difícil, independientemente de quién gobierne.

ENERGÍA

Descargar informe completo

La energía es uno de los insumos principales de los hogares y de las empresas para sus actividades diarias. El gobierno desarrolló en estos cuatro años políticas para que la generación de energía pudiera estar a la altura de las necesidades de los argentinos, para que haya menos cortes de luz y para que Vaca Muerta y las energías renovables alcancen su potencial.

Hoy la energía está cerca de dejar de ser un problema, pero después de un proceso que requirió sacrificio y trabajo. Logramos que Vaca Muerta esté más cerca de su potencial, aunque todavía queda mucho por desarrollar; estamos produciendo mucho más gas que antes y, a contramano del mundo, logramos frenar y revertir la caída en la producción de petróleo. La matriz eléctrica hoy es más limpia y sustentable: las energías renovables ya son una realidad que aportan alrededor del 10% de la electricidad que consumimos, mucho más que el 2% de 2015 pero mucho menos de lo que va a aportar cuando todos los proyectos que hoy están en construcción se terminen.

Tarifas y subsidios. Entre 2014 y 2015, el Estado Nacional destinó más del 3% del PBI a subsidiar el consumo de electricidad, gas y petróleo. Esto significó multiplicar por 9 la porción del PBI que se gastaba en subsidios en menos de una década. Tras cuatro años, el gobierno de Cambiemos logró reducir a 1,4% del PBI lo que se destina a subsidios, el menor nivel desde 2009. Pero, en paralelo a que se redujeron los subsidios, se mejoró la estrategia de selección de los beneficiarios y se amplió la Tarifa Social, que hoy alcanza a uno de cada tres hogares.

Gas y petróleo. En 2018, la producción de petróleo creció por primera vez luego de 16 años y la producción de gas logró cortar con ocho años de caída y hace cuatro que crece. La causa principal del resurgimiento de la producción de hidrocarburos es el impulso que tomaron los no convencionales, especialmente a partir de Vaca Muerta, una de las mayores oportunidades de desarrollo con las que cuenta Argentina. Para que esto fuera posible, el Gobierno Nacional trabajó en conjunto con los gobiernos provinciales, las empresas y los sindicatos en la Mesa de Vaca Muerta, en pos de solucionar los problemas que obstaculizaban la evolución del yacimiento.

La actividad productiva en Vaca Muerta se cuadruplicó y Neuquén es la principal provincia creadora de empleo actualmente. Que la producción de gas no convencional se haya triplicado y que la de petróleo no convencional esté cerca de cuadruplicarse fue gracias a los miles de millones de dólares que se invirtieron, al trabajo para destrabar las barreras aduaneras a la importación de máquinas y equipos y a las obras para mejorar el acceso a la zona. Además, la mejor regulación sobre los precios del gas natural mayorista permitieron que las inversiones tuvieran un sendero de retorno confiable.

Hoy, después de diez años una década, volvimos a equilibrar la balanza comercial energética, exportamos el doble de energía que en 2015 e importamos casi 40% menos. Vaca Muerta explica este cambio: hoy importamos menos de la mitad del gas que en 2015 y exportamos casi 10 veces los niveles de 2015. Además, mejoramos las condiciones de nuestras importaciones para que se adecuen a nuestras nuevas necesidades, que son menores y estacionales.

Mercado eléctrico. Las reservas del sistema en el pico de demanda pasaron del 1,5% (nivel peligrosamente crítico) en 2016 al 10,3% en el récord de demanda de potencia de 2018. La reserva adicional sirve para cubrir fallas imprevistas de generación o transporte sin recurrir a cortes de generación.

En cuanto a la generación de energía eléctrica, en estos cuatro años se construyeron e inauguraron 29 centrales térmicas y se terminaron otras 12 que estaban en obra, aumentando la potencia instalada un 28%. La Central Nuclear Embalse volvió a entregar energía e incrementó su potencia un 6%, como consecuencia del proyecto de extensión de vida útil que se inició en 2016. Las nuevas centrales térmicas y ampliaciones de las existentes fueron las que más contribuyeron al aumento de la potencia disponible. La recomposición tarifaria y la recesión económica, por su parte, disminuyeron la demanda, que en 2019 fue 2% menor a la de 2015.

El precio del gas doméstico utilizado en la generación de energía eléctrica experimentó subas en 2016 y 2017, pero que luego fueron revertidas en 2018 y 2019, llegando a valores similares a los del 2015 (2,82 USD/MMBTU y 2,72 USD/MMBTU respectivamente).

La cobertura del costo total de la generación pasó del 32% en 2015 al 70% en 2019. Si nos enfocamos en el segmento de distribución, excluyendo al resto de los grandes usuarios, esta cobertura pasó del 15% al 63%. Estos valores promedio de cobertura para el año completo 2019 se reducen si nos focalizamos en el mes de diciembre, cayendo a 60% para el total y a 52% para las distribuidoras.

Energías renovables. En 2015 las energías renovables aportaron 1,8% de la generación de electricidad nacional. En octubre de 2019 el 7,8% de la electricidad que consumen los argentinos se cubrió con energías renovables, pero ya hay días en los que se cubre más del 15%. El promedio de diciembre será de 11,3%.

Para lograrlo, establecimos un marco regulatorio con incentivos para el desarrollo de las energías renovables, como la exención de aranceles a la importación de equipos, componentes y materias primas, la devolución anticipada del IVA y la exención del impuesto a los dividendos siempre que se reinviertan en infraestructura. También alcanzamos un acuerdo con los sindicatos y las cámaras empresarias para impulsar la generación de empleos en el sector.

Hoy tenemos 155 proyectos de energías renovables a lo largo de todo el país, de los que 60 ya están en operación comercial y el resto en construcción. En cuatro años duplicamos la cantidad de centrales que generan energía renovable, que ya son 108. Esto significa inversiones por 7.500 millones de dólares. Hoy la generación de energía renovable es el triple de la que era en 2015.