Ordenar la economía


NORMALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA

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El Gobierno recibió en diciembre de 2015 una economía estancada y distorsionada, cuya normalización requería una transición difícil pero necesaria. Los niveles de déficit fiscal, presión tributaria, inflación y gasto público eran los más altos de la historia o al menos en varias décadas. Las reservas netas del Banco Central eran negativas.

En aquel momento, el Gobierno propuso un camino gradual pero firme en la reducción de la inflación y el déficit, que fue exitoso durante dos años y medio, en los que creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión y las exportaciones, disminuyó la pobreza y más de medio millón de argentinos consiguieron empleo. Luego, la crisis cambiaria que comenzó en 2018 afectó a gran parte de los logros pero los cimientos siguen estando para que, finalmente, comencemos un periodo de crecimiento sostenido.

Punto de partida. En 2015, la economía argentina estaba en una situación muy frágil, con varios problemas contenidos por restricciones poco sostenibles y que solo servían para postergar su resolución. El principal objetivo de estos cuatro años fue ir desactivando paso a paso todos esos problemas para lograr tener una estructura económica independiente de los shocks externos, que no requiera financiamiento externo, transparente y consciente de su situación (para lo que era necesaria la reconstrucción del INDEC) y con capacidad de insertarse en el mundo con productos de calidad.

Al momento de asumir Cambiemos, el Gobierno Nacional llevaba una década de deterioro en las cuentas públicas. Desde 2009, el Gobierno Nacional dejó de poder cubrir sus gastos con los impuestos u otros ingresos corrientes y debió acceder a fuentes alternativas de financiamiento, como la deuda, el Banco Central, la ANSES o el Banco Nación, entre otras. Esta necesidad volvió a nuestra economía dependiente y vulnerable. En 2015, el Gobierno Nacional tuvo un déficit fiscal total equivalente al 7% del PBI, incluyendo las deudas que no se contabilizaban.

El Banco Central no tenía reservas y estaba quebrado patrimonialmente, aun cuando el mercado cambiario estaba totalmente paralizado por el cepo. El INDEC estaba intervenido y no publicaba información creíble (o ni siquiera la publicaba). La inflación había pasado de 4% en 2003 a casi 30% en 2015 y el tipo de cambio estaba artificialmente apreciado, por nos habíamos vuelto el doble de caros que entre 2003 y 2008. Y una crisis energética con tarifas atrasadas que se arreglaba con permanentes cortes de luz y gas y se abastecía con carísimos barcos de gas licuado.La industria estaba en recesión hacía 4 años y las exportaciones llevaban la racha de caída más larga de la historia reciente, con 30 meses consecutivos de caída.

En este contexto, y con un país alejado de la discusión global, el desafío fue solucionar los problemas estructurales que durante décadas imposibilitaron entrar en un sendero de crecimiento estable y de largo plazo.

Cuentas públicas. A fin de 2019 están los pilares para el crecimiento sostenido. Una economía con equilibrios gemelos (fiscal y externo), con menor carga tributaria, más federal, que exporta más, que produce más energía, que progresivamente dejará de necesitar financiamiento, integrada al mundo y que tiene más rutas, aeropuertos y familias conectadas al gas y a las cloacas.

En 2019 el Estado argentino prácticamente va a alcanzar el equilibrio primario, tanto a nivel nacional como provincial. Esto es algo que no se ve hace una década y que es prácticamente una excepción en la historia económica de los últimos 70 años. El Estado Nacional está cerca del equilibrio fiscal primario y, cuando se suman los intereses, el déficit total es la mitad del de 2015.

Hoy la presión tributaria es menor, aunque sigue alta, pero es mucho menor que en 2015 (3% del PBI). Bajamos ganancias (sucesivas subas del mínimo no imponible, la primera en febrero de 2016, la última el mes pasado), bienes personales, retenciones a las exportaciones (que a pesar de tener que reponerlas por la crisis de 2018, son un tercio que en 2015), impuesto al cheque a cuenta de otros tributos, impuestos al trabajo para crear empleo.

También bajaron impuestos las provincias (ingresos brutos, sellos), porque aumentamos los recursos que reciben de la Nación, y les dimos certidumbre con la ley de Consenso Fiscal. Eso les permitió tener superávit fiscal a casi todas las provincias. Cómo se traduce eso en bienestar? En que a partir de acá tendrán margen para bajar los impuestos provinciales, especialmente los distorsivos que afectan a la producción y el empleo.

Federalismo. En 2015 sólo seis jurisdicciones tuvieron superávit primario; en 2018 la cifra aumentó a dieciocho provincias. De igual modo, sólo seis provincias tenían superávit financiero en 2015; once en 2018.

El resultado consolidado provincial de 2015 había sido un déficit del 0,7% del PBI, en 2018 se transformó en un superávit equivalente al 0,4% del PBI, y se prevé un superávit del 0,2% en 2019.

Durante muchos años, el gobierno nacional distribuyó gran parte de los recursos a las provincias de manera discrecional. Pero desde 2016 esto empezó a cambiar. Mientras en 2015 las transferencias automáticas a las provincias representaron el 40,5% de la recaudación nacional, en 2019 representaron un 49,5%.

El porcentaje de transferencias automáticas a Provincias es el más alto en 30 años. A precios de 2019, este aumento en la participación implica mayores recursos automáticos por $ 297.000 millones.

Tarifas. Las tarifas de los servicios públicos están en niveles similares a los de nuestros países vecinos. En 2015, los argentinos pagábamos alrededor del 15% del costo de nuestra energía. Ahora, después de mucho esfuerzo, pagamos casi el 90%. El Gobierno está muy agradecido del esfuerzo y la comprensión de los argentinos en todos estos años. Fue una transición difícil, pero necesaria. Las tarifas anteriores, que casi no habían aumentado en una década a pesar de más de 1000% de inflación, provocaban todo tipo de problemas: nos obligaban a importar energía, porque se producía cada vez menos, y generaban cortes de luz por la falta de energía.

Hoy las tarifas de servicios públicos se acercan mucho a lo que cuesta la energía. Esto permitió que vuelvan las inversiones, aumentar la producción y bajar un 40% los cortes de luz el verano pasado.

Cuentas externas. Un tipo de cambio competitivo (en términos reales, casi el doble del que heredamos en 2015) que nos permite un comercio balanceado con el resto del mundo, sin sorpresas cambiarias para el futuro.

Por eso este es el cuarto año consecutivo de suba de exportaciones. Algo que no pasaba desde hace una década. Y todos los días recibimos noticias de apertura de mercados para nuestros frigoríficos, nuestras frutas, nuestros vinos.

Y estamos integrados al mundo. Por eso la Unión Europea, o el EFTA, quieren asociarse a nosotros. Y las potencias mundiales vienen al G20 y se sorprenden de nuestra capacidad y nuestro talento.

Reservas. Entre 2011 y 2015, aun con las restricciones existentes sobre el mercado de cambios, las reservas cayeron de casi 50.000 millones de dólares a 25.000 millones y, en términos netos, eran negativas. Recibimos un Banco Central quebrado.

Desde 2015 recorrimos el camino inverso, llevando las reservas de 25.000 millones el 9 de diciembre de 2015 a cerca de 44.000 millones, casi el doble. Es verdad que las reservas cayeron en las últimas semanas, desde cerca de 70.000 millones antes de las PASO. Pero las reservas están para eso: para usarse en tiempos de incertidumbre y prevenir una depreciación mayor del tipo de cambio, que impacte aún más en la inflación y en los que menos tienen.

Hoy tenemos alrededor de 43.000 millones de dólares de reservas y el BCRA está sólido para contrarrestar cualquier problema de confianza en el sistema financiero. La caída de las últimas semanas se debe, principalmente, a cancelaciones de deuda y a caída en los depósitos por lo que, más allá de que caen las reservas (el activo), cae como contracara de una caída en las deudas (el pasivo).

Deuda. En estos años tuvimos que pedir prestado, porque heredamos un déficit enorme y porque habían quedado muchas cuentas sin pagar del gobierno anterior, como la deuda con los holdouts. Decidimos financiarnos de forma transparente y clara y no a través de la emisión monetaria que afecta a todos vía la inflación. Estos años hicimos un gran esfuerzo para equilibrar nuestras cuentas. Si mantenemos el compromiso de tener un presupuesto equilibrado en los próximos años, la deuda pública dejará de ser un problema.

Si se considera el período entre 2009 y 2015, el déficit financiero fue superior a los 100.000 millones de dólares e implicó que la deuda pública creciera 65.000 millones de dólares. La totalidad de ese incremento la explicó el BCRA a través de mayores tenencias de letras intransferibles y el crecimiento de los adelantos transitorios. Durante el período 2016-2019, el déficit acumulado sería de 110.000 millones de dólares y el incremento de la deuda de 75.000 millones de dólares (la deuda con el Banco Central medida en dólares se redujo 12.000 millones).

Dos de cada tres dólares que tomamos de deuda fueron para mejorar los plazos o las condiciones de deudas viejas o, también, para cambiar los acreedores. Dejamos de deberle los 20.000 millones de dólares que teníamos en reclamos de los Holdouts (los que no habían aceptado el canje de deuda post default de 2001) o a las provincias y hoy le debemos al FMI, pero también a personas y fondos de inversión en Argentina y todo el mundo que confiaron en que se los vamos a devolver.

FMI. En junio de 2018 se acordó un programa Stand By por US$ 50.000 millones con una duración de 36 meses y a un costo más bajo al disponible en el mercado. Sin embargo, a fines de agosto de 2018, se inició una renegociación de los términos originales del programa que culminó el 26 de septiembre de 2018 con la aprobación de un nuevo acuerdo por US$ 57.100 millones.

Este acuerdo aseguró el financiamiento para los próximos años y redujo su costo. Esto último es así ya que reemplazó deuda más cara (que se hubiera conseguido en el mercado) por deuda a tasas más bajas. Por esta razón, el país se ahorrará, en pago de intereses, la suma de US$ 10.371 millones hasta la cancelación total del préstamo con el FMI. De este total, a la fecha se ha ahorrado la suma de US$ 2.211 millones.

Del total de desembolsos recibidos (USD 44.000 millones), el 80% se aplicó a cancelar deuda en moneda extranjera, el 14% para pagar deuda en moneda nacional, 2% para gastos en moneda extranjera (por ejemplo, importaciones de combustibles) y 4% (USD 1.900 millones) están en las reservas del Banco Central.

ARGENTINA EXPORTA

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Para crecer sostenidamente, Argentina tiene que exportar más. Tenemos una dotación de recursos naturales rica y variada, un entramado industrial elaborado, y una historia productiva llena de aprendizajes y talentos. Desde el gobierno, estos últimos cuatro años, trabajamos para reducir las trabas preexistentes y generar las condiciones de estabilidad necesarias para que cada vez más empresas, independientemente del sector y de su tamaño, puedan exportar. Para eso abrimos mercados internacionales, eliminamos burocracia que encarecía y complicaba la exportación, digitalizamos los trámites, ayudamos a reducir costos logísticos y diseñamos nuevas formas de financiamiento.

En 2015, Argentina era uno de los países más cerrados del mundo, acumulaba treinta meses consecutivos de caída interanual de las exportaciones –la caída más extendida de la que se tiene registro– junto con una fuerte primarización de las mismas. Estos cuatro años, trabajamos para que exportar sea más fácil y barato y para que cada vez sean más empresas las que puedan exportar.

Consenso Exportador. Convertirnos en un país exportador fue una parte central del modelo económico impulsado por el Gobierno. En estos años, además del complejo agroindustrial y la energía, las exportaciones de muchos sectores, incluida la industria, han aumentado consistentemente.

Revertimos una caída exportadora que llevaba cuatro años consecutivos. Entre 2011 y 2015, las exportaciones cayeron 26 mil millones. Entre 2016 y 2019, aumentaron en casi 10.000 millones. Este será el cuarto año consecutivo de crecimiento en las cantidades exportadas, algo que no sucedía desde hace más de una década.

Hoy Argentina exporta 17% más que en 2015 gracias a que aumentaron las ventas al mundo de todos los grandes grupos de productos: las exportaciones de productos primarios están 30% por encima de 2015, las de manufacturas agropecuarias crecieron 1,2%, las de manufacturas industriales crecieron 7,4% y las de energía se duplicaron.

También fue clave la modificación en las retenciones hecha en 2015, que permitió potenciar la producción y la inserción global de nuestros productos. Hoy los productos derivados de la soja pagan alrededor de 25% de retenciones, 10 puntos menos que en 2015, mientras que el trigo y el maíz pagan entre 15 y 17 puntos menos. Este fue un factor clave para el continuo aumento de la producción agrícola. Además, redujimos los impuestos al trabajo de las economías regionales, para que su competitividad no dependa de los vaivenes cambiarios sino que puedan ser competitivos en el largo plazo.

Empresas exportadoras. Entre 2006 y 2015 la cantidad de empresas exportadoras industriales cayó casi a la mitad. Detuvimos esa caída. El 95% de las empresas que dejaron de exportar eran PyMES.

Exportar más es importante porque genera empleo, salarios más altos (las empresas exportadoras pagan en promedio salarios 65% más altos que las no exportadoras) y las divisas que el país necesita para crecer.

Entre 2015 y 2019, numerosos sectores mostraron un crecimiento en la cantidad de empresas exportadoras. Las cadenas de hortalizas, legumbres, yerba mate y carne vacuna son ejemplo de ello. En 2018, 708 pymes comenzaron a exportar. Los principales destinos a los que exportaron: Estados Unidos, Brasil, Chile y Uruguay.

Bajo este contexto fue que se desarrolló el federalismo exportador: sin contar la cadena cerealera ni la oleaginosa, entre 2015 y 2018 crecieron las exportaciones de 18 de las 24 provincias, donde en 7 de ellas los incrementos fueron superiores al 30% interanual.

Más del 75% de los sectores tienen al menos una empresa que exporta y hay casi 10.000 empresas argentinas que le venden sus productos al mundo, pero supieron ser más de 15.000 hace unos años. Hoy exportamos 12.000 millones al año más que en 2015, un aumento de casi el 20%. Esto significa más trabajo, más inversiones y mejor calidad de la producción. Un punto clave en esta mejora, y lo que va a hacer que en el futuro esto parezca poco, es Exporta Simple, un programa que permite que los pequeñas empresas hagan su primera venta al exterior sin salir de la oficina o de la planta. Ya 500 empresas se convirtieron en exportadores gracias a este programa.

Eliminación de trabas a las exportaciones: Cuando llegamos, exportar era difícil y requería trámites presenciales y caros, dificultando que nuevas empresas empiecen a exportar. Para resolver esto, avanzamos en varios ejes con el objetivo de facilitar el comercio y reducir los costos.

Con la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) digitalizamos todos los trámites pre-aduaneros y los centralizamos en un único lugar, mejorando la transparencia del proceso y abaratando costos.

Con Exporta Simple facilitamos el proceso de exportación para emprendedores y PyMEs: las exportaciones menores a 15.000 dólares pueden hacerse a través de este régimen simplificado. Ya se hicieron casi 10.000 operaciones por 30 millones de dólares desde mediados de 2017. Esta herramienta también permitió que 756 empresas exportaran por primera vez o volvieran a hacerlo luego de más de cinco años.

Apertura de mercados internacionales: Desde 2016 avanzamos en una agenda de acuerdos y negociaciones internacionales para mejorar las condiciones de acceso para nuestras exportaciones. Cuando llegamos, Argentina tenía acuerdos comerciales con el 10% del PBI mundial, hoy tenemos acuerdos con el 33%.

Facilitación del financiamiento: Trabajamos con bancos públicos y privados para promover un mayor acceso al financiamiento para inversiones y exportaciones, seguros de crédito y financiamiento para ferias.

Sistema Nacional de Calidad. Hoy en día la calidad es un factor fundamental para el sector exportador. Relanzamos el sistema Nacional de Calidad para que las empresas argentinas produzcan con estándares internacionales.

Acompañamiento a empresas. Desarrollo de capacidades, asistencia y asesoramiento, acciones de promoción. Herramientas, asesoría y planes de formación para que las empresas adquieran habilidades para insertarse al mundo. Conectamos la oferta exportable con compradores de todo el mundo a través de más de 400 acciones de promoción, asistiendo a más de 5.100 empresas en 2018.

DESARROLLO PRODUCTIVO

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Queremos que la industria argentina pueda salir a competir al mundo y sea un motor de crecimiento a largo plazo. Por eso, estos años trabajamos en los cimientos necesarios para una macroeconomía sana y estable y mejoramos la competitividad sistémica de nuestra industria: redujimos costos logísticos, alentamos las inversiones y la innovación, ordenamos impuestos y simplificamos los procesos burocráticos. Todo esto, acompañado por una estrategia de inserción inteligente en el comercio internacional. Queremos un sector productivo dinámico y moderno que ofrezca empleos formales y calificados, y se anime a competir, a innovar y a invertir.

Estructura productiva. En 2015 la matriz productiva argentina estaba poco diversificada, dependía excesivamente de las exportaciones del campo y había muchos sectores industriales necesitados de asistencia y protección para seguir a flote.

En los dos años previos al cambio de gobierno, la economía había caído en uno de cada dos meses y cada mes se exportaba menos que el anterior. En diciembre de 2015, la industria produjo 6,2% menos que dos años antes y la actividad comercial había caído más de 3%.

Mesas. Desde 2016 venimos trabajando sector por sector en un marco de mesas sectoriales resolviendo los problemas y detectando las oportunidades de cada sector para aumentar la competitividad.

Las mesas transversales (logística, exportaciones, simplificación y comercio, entre otras) son las que ayudan a mejorar la competitividad de todos los sectores. Las sectoriales buscan solucionar obstáculos de industrias o áreas concretas. Y las mesas que llamamos de futuro son las que trabajan con áreas de innovación.

Esto incluye a más de 200 cámaras empresariales y 140 sindicatos con los que se trabaja en conjunto para llegar a soluciones que les sirvan a los distintos sectores productivos para aumentar el empleo y mejorar los procesos productivos. Los principales temas abordados son el regulatorio y los vinculados al acceso a mercados, a la productividad, a lo laboral y al financiamiento.

Contamos con mucho potencial de crecimiento derivado de una estructura productiva diversificada y amplias capacidades industriales desarrolladas a lo largo de nuestra historia, pero para aprovecharlo necesitamos trabajar sobre obstáculos que nos impiden crecer.

Mejores impuestos. A partir del 2016, implementamos una serie de reformas para que el Estado pueda acompañar a las empresas y los trabajadores sin ser una carga que asfixia a la producción. La presión tributaria hoy es 3,3% del PBI menos que en 2015, del 28,4%.

Sancionamos la Ley Pyme, que nos permitió darle alivio fiscal a las pequeñas y medianas empresas. Y con la Ley de Apoyo al Capital Emprendedor y la Ley de Financiamiento Productivo fomentamos la inversión.

En 2017 se aprobó en el Congreso una reforma tributaria consensuada con las provincias, que modificó la estructura tributaria con foco en la generación de empleo y el impulso a las inversiones. La reforma bajó impuestos a las empresas que invierten sus ganancias y reduce los costos de contratar, especialmente para el segmento del mercado laboral con baja productividad, entre otros cambios.

Bajó la alícuota del impuesto a las ganancias para empresas, desde el 35% en 2015 al actual 30% y bajará al 25% en 2020, dando más competitividad a las empresas, y las retenciones a la exportación (con alícuotas promedio del 35% para soja y 21% para no soja en 2015; a 24% y 6,5% respectivamente en 2019). Se duplicó al 34% el cómputo a cuenta de Ganancias del impuesto a los débitos y créditos bancarios (antes era el 17%). Para el caso de PyMES, el cómputo a cuenta de Ganancias será del 100%.

Promovimos la reducción de impuestos al trabajo para los primeros $ 7.000, de sueldo para incentivar la creación de empleo formal (en 2019 habrán bajado los costos impositivos para el 90% del empleo privado registrado). Estos montos aumentan progresivamente hasta el 2022 y se actualizan automáticamente de acuerdo a la evolución de precios. Así pasaron de representar 6,7% del PBI en 2015 del PIB al 5,5% en 2019. También bajó la alícuota efectiva de bienes personales (del 1% promedio en 2015 al 0,66% promedio en 2019), pasando de representar 0,3% del PBI en 2015 al 0,1% en 2019. También, dentro del Consenso Fiscal, comenzamos el proceso para lareducción del 3,1% al 2,6% de la alícuota promedio de ingresos brutos de las provincias.

Aprobamos la Ley de Emprendedores en marzo de 2017, que permitió la simplificación para la creación de empresas y beneficios para atraer más inversiones en emprendimientos argentinos; estimuló la generación de empleos de calidad, incentivó la creación de empresas y la promoción de ideas innovadoras.

Se aprobó la Ley de Financiamiento Productivo, un hito trascendental para generar los cambios normativos necesarios para la modernización del mercado de capitales y para desarrollar nuevos instrumentos de financiamiento para las PyMEs.

Simplificación de trámites. Encontramos un Estado plagado de regulaciones difíciles de entender, que entorpecían el desarrollo productivo del país. Armar una sociedad simple podía llevar hasta un año y medio. La información no estaba centralizada y cada interacción de las pymes y los emprendedores con un nuevo organismo del Estado implicaba empezar de cero. En estos cuatro años de gestión, avanzamos en la digitalización de gran parte de los trámites implicados en la cadena productiva, creamos sistemas que centralizan información y eliminamos registros innecesarios. Simplificar trámites​ le permitió a las empresas ahorrar más de 125.000 millones de pesos.

Gracias a la Ley de Emprendedores, por ejemplo, ahora se puede crear una SAS (Sociedad por Acciones simplificada) de forma online y en pocos minutos. Antes crear una empresa demoraba cerca de 6 meses y costaba más de 20.000 pesos. Además, las pymes que emiten facturas o recibos a grandes empresas acceden pueden acceder a mejor financiamiento con la Factura de Crédito Electrónica. Y con la simplifiación de las DDJJ IVA/IIBB la evasión se redujo aproximadamente un 3%.

Mejor logística. En 2015 Argentina era uno de los países más caros del mundo para transportar bienes. Los puertos eran poco competitivos debido a la falta de inversión en infraestructura y tecnología y el sistema de trenes de carga tenía un 45% de las vías en mal estado, material rodante con más de cincuenta años de antigüedad y trenes con una velocidad promedio de 12 kilómetros por hora. Existía una dependencia casi absoluta del camión y ninguna intención de disminuirla y, a pesar de eso, las rutas estaban mal estado y la flota de camiones era antigua y poco eficiente.

Para empezar bajar costos logísticos del transporte construimos autopistas, habilitamos la circulación de bitrenes y escalados por las rutas, rehabilitamos kilómetros de vías, renovamos el material rodante de los trenes, modernizamos terminales de carga en aeropuertos y mejoramos la infraestructura y el funcionamiento de los puertos.

La transformación en los trenes de carga incluyó la rehabilitación de más de 900 kilómetros de vías, la incorporación de 3.500 vagones y 107 nuevas locomotoras y la puesta en valor talleres y estaciones de servicio. También se instalaron frenos automáticos y se puso en marcha un Centro de Control de Trenes, gracias al cual ahora los trenes tienen seguimiento vía GPS, lo que permite más eficiencia.

Además, se iniciaron y avanzaron proyectos estratégicos de largo plazo, como la obra del nuevo acceso a los puertos de Timbúes en Santa Fe para que por primera vez en la historia los trenes ingresen a las que van a ser las terminales portuarias agroexportadoras más grandes de Latinoamérica. Entre otras mejoras en el funcionamiento de los puertos graneleros, implementamos un sistema de turnos obligatorios de descarga, que permitió mejorar la eficiencia en la rotación de camiones en un 46%. También generamos mayor competencia en los servicios de practicaje, con nuevos esquemas de condiciones para ingresar al sistema y de tarifas máximas, con las que logramos ahorros de hasta el 30%.

Gracias a las mejoras en infraestructura y desburocratización en el Puerto de Buenos Aires, por primera vez es más barato exportar un contenedor desde ese puerto que desde el de Santos. En relación a 2016, el volumen de carga que transborda el Puerto de Buenos Aires creció un 521%, en parte gracias a las medidas impulsadas para recuperar el mercado paraguayo y captar el mercado boliviano.

Más competencia. La competencia fomenta la innovación y contribuye al aumento de la productividad y el crecimiento. En mayo de 2018 aprobamos la Ley de Defensa de la Competencia, que establece reglas claras y permite mayor transparencia en los mercados. Un ejemplo de cómo funciona la defensa de la competencia es el caso Prisma. Una investigación de la CNDC determinó que la empresa podía estar abusando de su posición dominante, lo que obligó los accionistas de Prisma a vender acciones a un actor no bancario. Gracias a este movimiento, hoy el mercado de pagos electrónico tiene más y mejores servicios para los consumidores y una mayor productividad. Además, 2019 se reglamentó la Nueva ley de Lealtad Comercial para proteger a las Pymes de las prácticas desleales del comercio.

Inserción internacional. Durante estos cuatro años de gestión se tomaron diversas medidas para aumentar la inserción internacional de las empresas argentinas, con buenos resultados: desde el 2016, las exportaciones crecieron un 10%. Entre el 2011 y el 2015 habían caído un 30%.

Para que las empresas puedan exportar sus productos de forma sencilla y rápida desarrollamos herramientas para facilitar las exportaciones. Con la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) logramos la digitalización de todos los trámites pre-aduaneros para exportar. La plataforma Exporta Simple habilitó exportaciones de más de 300 empresas a más de 80 países.

En 2016 creamos la ​Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional​: 1700 empresas recibieron un diagnóstico sobre sus posibilidades de exportación, más de 1000 empresas recibieron asistencia y 300 de ellas hoy son caso de éxito.

Además, gracias a la proactiva agenda internacional de este gobierno logramos abrir más de 250 mercados para los productos argentinos y cerrar negociaciones históricas para el Mercosur: un acuerdo comercial la Unión Europea y otro con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).

Innovación y economía del conocimiento. La economía del conocimiento es el tercer complejo exportador de la Argentina, por detrás del oleaginoso y la industria automotríz. Estos servicios basados en conocimiento y las tecnologías aplicadas al campo, la ciencia o la industria son de frontera: emplean a cerca de 400.000 personas, más de la mitad profesionales y mantienen superávit comercial hace 15 años. Queremos que sigan creciendo y llevando el talento argentino a nuevos mercados. Por eso, a principios del 2019 aprobamos y reglamentamos la nueva Ley de Economía del conocimiento.

Durante la gestión anterior, lo único que había hecho el Estado para promover este sector fue la Ley de Software, aprobada en 2004, que tenía pocos beneficios y poca penetración. Así, el ecosistema era poco dinámico, con muchas trabas operativas y comerciales. Con la nueva Ley ampliamos los beneficios a nuevas industrias como la industria audiovisual, la biotecnología, la biología molecular, la ingeniería genética, los servicios profesionales de exportación, la industria aeroespacial y satelital, las tecnologías espaciales, la inteligencia artificial, la robótica, la Internet de las cosas, los sensores y la realidad aumentada y virtual. La Ley, además, facilita el proceso de inscripción y control de las empresas, así como también ajusta sus beneficios a la reforma tributaria aprobada en 2017 con el mayor mínimo no imponible contemplado para cada empleado y una reducción en el impuesto a las ganancias a una tasa del 15%.

SISTEMA CIENTÍFICO

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El Gobierno define a la ciencia, la tecnología y la innovación productiva como una política de Estado de largo plazo, fundamental para generar un ecosistema de conocimiento y tecnología local y crear círculos virtuosos entre la investigación básica y la innovación productiva. A partir de esta definición mantuvimos los equipos y las políticas del área de Ciencia y Tecnología de la gestión previa, haciendo foco en involucrar a la comunidad científica en proyectos relacionados con los problemas y necesidades de la sociedad y la economía.

Colaboración con otras áreas del sector público. Lanzamos el programa Innovación Colectiva, con el objetivo principal de dar servicios de investigación, desarrollo e innovación a distintos ministerios. Se llevaron a cabo 18 proyectos estratégicos, que van desde nuevas tecnologías para potabilización de agua en zonas de baja densidad poblacional hasta protocolos para edición génica y medicina personalizada y de precisión.

Por primera vez contamos con un plan estratégico por provincia, con visión a 10 años, totalmente relacionado con el desarrollo de las economías regionales. Se identificaron problemáticas, necesidades y requerimientos de I+D+i en sectores productivos y sociales seleccionados por las provincias y asociados a sus objetivos de desarrollo económico y social. Entre 2017 y 2019, se realizaron 21 misiones de asistencia técnica que dieron lugar a la elaboración de las agendas de las 21 provincias que acordaron su participación.

Colaboración con el sector privado. Para ayudar a que el sistema científico contribuya a la transformación de distintos sectores de la economía lanzamos el Mercado de Innovación Argentina, una plataforma digital que permite mostrar las innovaciones que se están realizando en nuestro país para acercarlas a posibles interesados en financiarlas. Además, con el Programa Impulsar EBT articulamos y consolidamos sectores industriales con universidades y centros de investigación a nivel local y/o regional. Entre el 2016 y el 2019 se aprobaron 14 Empresas de Base Tecnológica en las que participan 17 investigadores del CONICET, y hay 6 empresas en vías de aprobación. También acompañamos al sector privado a través de los instrumentos de la Agencia Nacional de Promoción de la Ciencia y la Tecnología.

Un sistema científico más federal. Fortalecimos la investigación en las universidades nacionales, con espíritu pluralista y federal. Lanzamos una convocatoria para 410 cargos nuevos de dedicación exclusiva en 22 provincias. A los 362 doctores que aceptaron (ex becarios del CONICET) se les ofrecieron créditos del Banco Nación para el 100% del valor de la vivienda y cofinanciamiento para proyectos de investigación y equipamiento.

Recursos humanos. Logramos dar una visión global del sistema, previsible y sustentable, ajustada a los criterios de excelencia y pertinencia. Definimos la cantidad de ingresos para becas e investigadores y dimos prioridad a temáticas específicas. Dimos incentivos para lograr fortalecer otros organismos de ciencia y tecnología, para tender a la federalización de la ciencia y el acompañamiento a planes estratégicos. En 2019 los planteles de la Carrera del Investigador Científico y de la Carrera de Personal de Apoyo del CONICET alcanzaron un total de 11.012 y 2.825 profesionales respectivamente. Paralelamente se sostuvieron 10.900 becas doctorales y post-doctorales. En el período 2016-2019 se otorgaron al CONICET 2.498 altas para la Carrera del Investigador y 892 para la Carrera del Personal de Apoyo. Esto representó un crecimiento neto en la Carrera del Investigador de 1.756 cargos y de 280 cargos para el personal de apoyo a la investigación.

Infraestructura. Se finalizó la construcción del edificio Cero + Infinito, ubicado en Ciudad Universitaria de la Universidad de Buenos Aires, anexado al Pabellón I de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN). Cuenta en total con 17.200 m2 destinados a institutos y carreras pertenecientes a la FCEyN, y al Centro Latinoamericano de Formación Interdisciplinaria (CELFI). Además, continuamos 10 obras mayores que suman un total de 37.702 metros cuadrados al sistema científico-tecnológico nacional. Desarrollamos el primer Plan Estratégico del CONICET, formado a partir del plan individual de cada unidad ejecutora, que nos permite planificar las próximas obras grandes de infraestructura, y repensar las formas de adquisición de equipamiento.

Simplificación de trámites. Modificamos el Régimen de Importaciones para Insumos Destinados a Investigaciones Científico-Tecnológicas (ROECYT) para que se puedan importar de forma más económica, simple y rápida los insumos y los equipamientos necesarios para el desarrollo de la investigación científica. Unificamos todas las autorizaciones de los organismos intervinientes a través de un Trámite a Distancia Acotado (TAD), con un único certificado integrador y plazos claros. También eliminamos los aranceles de terceros organismos y la tasa de estadística y habilitamos las importaciones puerta a puerta a través de un servicio de courier.

Información pública. Lanzamos el Portal de Información de Ciencia y Tecnología Argentino. Se trata de una iniciativa que promueve la transparencia, el acceso a la información pública y la rendición de cuentas, ligada a las políticas de gobierno abierto y que forma parte del Plan de Apertura de Datos establecido por el Poder Ejecutivo. Está dirigido a usuarios diversos: científicos, emprendedores, funcionarios de gobierno, periodistas, informáticos y ciudadanos interesados. En 2016 se reglamentó la Ley 26.899 de Repositorios digitales institucionales de acceso abierto, donde se exige que los resultados de los proyectos financiados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica se difundan en repositorios digitales.

Género. Se realizaron un conjunto de iniciativas con el objetivo de reconocer y visibilizar los aportes al avance del conocimiento y al prestigio de la ciencia argentina de las científicas y tecnólogas. Las actividades buscaron promover el despertar de vocaciones científicas y tecnológicas en las niñas, generar y actualizar estadísticas confiables con perspectiva de género, desarrollar estudios exhaustivos sobre la situación de la mujer en las actividades de investigación y en las instituciones de ciencia y tecnología, contribuir a la construcción de una visión de género y de datos abiertos con perspectiva de género para las políticas que llevan adelante tanto el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) como en la Secretaría de Gobierno de Modernización, avanzar para que la perspectiva de género esté presente en las investigaciones, y para que haya más proyectos de investigación al respecto.

Pampa Azul. Es una iniciativa estratégica de investigaciones científicas en el Mar Argentino que incluye actividades de exploración y conservación, de innovación tecnológica para los sectores productivos vinculados al mar y de divulgación científica dirigida al público en general.

Formada por 19 grupos de trabajo de siete ministerios, llevó adelante desde 2016 50 campañas oceanográficas, que permitieron recabar datos y obtener muestras que, luego de ser procesados en los laboratorios en tierra, fueron clasificados y utilizados para elaborar distintos tipos de modelos.

Plan Espacial. Incorporamos a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales al ámbito de la Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Continuamos las actividades del Plan Espacial. Muestra de ello es el lanzamiento del SAOCOM 1A, el satélite argentino para la medición de la humedad del suelo, casi único en el mundo por sus características. El lanzamiento fue visto por casi 700.000 personas por Televisión Pública Argentina y redes sociales, muestra de que la ciencia puede ser de interés de todos los argentinos. Iniciamos la integración del Plan Espacial con el Plan de Comunicación Satelital. Lanzamos el laboratorio de innovación espacial, un espacio físico-virtual que reúne a todos los actores públicos y privados del sector.

AGROINDUSTRIA Y ECONOMÍAS REGIONALES

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La agroindustria es uno de los principales motores de la economía argentina. Aun así, tiene mucho potencial sin explotar. En estos años impulsamos estrategias de desarrollo enfocadas en sectores específicos, con el objetivo de fomentar el agregado de valor y la innovación tecnológica, potenciar su capacidad exportadora, mejorar procesos y simplificar trámites, aumentar la transparencia de sus cadenas productivas y desarrollar las economías regionales.

La producción agrícola, las economías regionales, el desarrollo del sector ganadero y de los alimentos orgánicos tienen un potencial enorme para que, apoyados en una inteligente política de inversión y promoción de la tecnología y la relación con el sector privado, Argentina siga siendo un participante crucial de la discusión globlal.

Fortalecimiento institucional. Los pilares de la gestión agroindustrial fueron el aumento de la productividad a través de una mejora de la competitividad, la inserción inteligente de nuestros productos al mundo, y la simplificación y la desburocratización de trámites y procedimientos. Esto requirió una reconfiguración de la relación entre el sector público y los productores. A partir de estos ejes, la cartera agroindustrial diseñó políticas públicas que le permitieron al sector agroindustrial nacional comenzar a crecer.

Como primer punto, y quizás el principal para el día a día de los productores, creamos el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA), junto a la AFIP, que unifica 4 registros en un único sistema, que elimina trámites y trabas burocráticas y reduce en más del 50% la información requerida.

Hasta este cambio, hacía falta que los productores se inscriban presencialmente (hoy es digital) y se recortó el plazo de aprobación del registro de un año a ser automático. Además, se eliminó la necesidad de presentar información ante varios organismos ya que ahora interoperan y se redujo de 7 a 2 la cantidad de declaraciones juradas anuales necesarias. Con todo esto, además, dejaron de existir las suspensiones y exclusiones del sistema que funcionaban antes y que complicaban a los productores para pasar a un sistema de puntaje en el que cada productor tiene un tratamiento particular.

El Estado, así como debe regular y facilitar la producción y el comercio dentro del país, debe velar por los intereses de los productores y facilitar la entrada a los mercados internacionales, para que nuestros productos puedan competir con los del resto del mundo y estar en todas las mesas y supermercados. Abrimos o recuperamos 253 mercados: empezamos a venderle carne de vaca y oveja a Japón; nueces, miel y langostinos a Brasil; carne de vaca, oveja, cabra y cerdo (se habilitaron 54 plantas nuevas para procesamiento de la carne), harina de soja, mandarinas y cerezas a China; y carne y limones a Estados Unidos, entre varios otros.

Un último punto para recomponer la relación entre el Estado Nacional y los productores del campo fue el Censo Nacional Agropecuario, que permite conocer la realidad del sector con un alto grado de detalle. Hacía 16 años que no se contaba con este tipo de información. Hoy sabemos que hay 223.292 productores, de los que el 21% son mujeres y el 16% menores de 40 años. También sabemos que 25.850 campos utilizan energía renovable y que el 91% de los productores vive en el campo. También, para fortalecer el uso de la información en la producción, creamos el Programa de Fortalecimiento de Estimaciones Agrícolas como política para garantizar continuidad de los procesos técnicos de generación de estadísticas públicas confiables y transparentes.

Agricultura. Por falta de inversión privada y malas políticas públicas el sector se encontraba en 2015 con un menor stock de capital, menos capacidad exportadora y menos empleo. Al momento de cambio de gobierno, la participación del Estado en la renta agrícola había llegado a niveles récord, del 94%.

Poco después de asumir, el Gobierno eliminó las retenciones para el maíz, el girasol, el trigo, la carne, los productos de la pesca, el sorgo y las economías regionales. Y para la soja se dispuso una reducción de cinco puntos, del 35% a 30%. Además, se eliminó el sistema de distribución de los ROE para granos y los cupos para las operaciones de productos lácteos.En estos cuatro años, y aun con la imposición del nuevo diseño de los derechos a la exportación en 2018, la carta del Estado sobre el campo es mucho menor, del 56% en 2019.

La quita de las retenciones significó que 16.000 millones de pesos volvieron a los productores y a las economías regionales, y explica en gran parte el renovado interés de los productores por los cultivos de trigo, girasol y maíz.

El período 2009-2014 abarcó las peores campañas de las últimas cinco décadas en términos de área sembrada de trigo, incluyendo la campaña 2012/2013, cuando se registró el menor valor desde 1970, con 3,1 millones de hectáreas. Solo cuatro años después, en la campaña 2016-2017, el área sembrada fue de 6,3 millones y se mantuvo en 6 millones de hectáreas en las campañas posteriores. Para la campaña 2019-2020 se esperan 6,6 millones de hectáreas sembradas.

Durante la campaña 2018/2019, la relación entre la superficie de gramíneas (principalmente trigo y maíz) y soja alcanzó 53%, siendo la más alta desde la campaña 2002/2003.

Desarrollamos mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos, útiles para la generación de escenarios de cambio climático con mapas de probabilidad de ocurrencia de eventos para los diferentes cultivos, mapas de áreas aptas para cultivos de secano, que permiten el desarrollo de mapas de tierras aptas disponibles según cultivo y realizamos talleres de capacitación en Santa Fe, Corrientes y Chaco sobre medidas de adaptación, uso de la información meteorológica para la toma de decisiones e instrumentos de transferencia de riesgos.

Ganadería y lechería. En 2015 habíamos dejado de estar entre los 10 principales exportadores de carne, habíamos perdido 10 millones de cabezas de ganado y 18.000 puestos de trabajo sólo en la industria frigorífica. La industria lechera no crecía, no tenía inversiones, no había ningún registro claro de las transacciones y era muy dispar el poder de negociación entre los distintos actores de la cadena.

En estos años, el sector tuvo una fuerte reactivación, con aumentos en la inversión, la producción y la exportación sin perjudicar el consumo local de carne y leche. Después de haber retrocedido del 3º al 12º puesto en una década, en 2018 ya ocupamos el 6º. Si bien recuperar el stock total llevará tiempo, ya recuperamos la misma cantidad de vacas, es decir, la fábrica de terneros, que teníamos en 2007.

En 2019, exportaremos 790.000 toneladas de carne, por encima del récord histórico de 2005, previo al comienzo de la caída. Entre enero y octubre se exportaron 669.000 toneladas de carne, el triple que en el mismo periodo de 2015 y 6% más que en 2005. En parte, esta mejora se explica por el mejor manejo de la Cuota Hilton, que hoy se distribuye de manera más transparente y que se logró completar después de muchos años.

El consumo de carne está en niveles similares a los de los últimos años e incluso por encima de varios años del gobierno anterior. Lo que sí está pasando, en Argentina y en todo el mundo, es que está cambiando la alimentación. Las personas comen menos carne vacuna pero más de pollo, cerdo y otros animales.

En la Argentina este proceso (de comer menos carne vacuna y reemplazarla por otras carnes) empezó hace muchos años, y aun así seguimos siendo uno de los países con más consumo de carne vacuna del mundo. Por otra parte, el precio del asado también está en niveles similares a los de la última década.

Dentro de este contexto, sin embargo, Argentina mejoró tanto en la producción como en la exportación de carne de origen bovino, porcino, y aviar. Hoy producimos 10% más carne que en 2015, explicado principalmente por el 31% que aumentó la producción de carne porcina. También crecieron 158% las exportaciones totales de carne, con aumentos de 700% en la carne porcina (partía de una base casi inexistente) y aviar, que creció 24%.

La lechería también estaba muy golpeada en el momento del cambio de gobierno. Había caído la producción de lácteos sólidos entre 2011 y 2015, especialmente yogur y leche en polvo, y las exportaciones habían bajado un 32%. Desde 2016, las medidas trabajadas con el sector en la mesa lechera se orientaron a dotar a la industria de transparencia y reglas claras. Los resultados son positivos: entre enero y octubre de 2018 la producción de leche creció un 6% y las exportaciones, un 30%.

Para recuperar las estadísticas del sector, se implementaron la LUME (Liquidación Única Mensual Electrónica) y el Sistema de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLeA), que registra el precio de la totalidad de ventas primarias de leche, dando a todos los actores un valor de referencia real y transparente, y se renovó el convenio de cálculo de costos regionales llevado adelante por el INTA, que había sido discontinuado.

Economías regionales. Los productores de economías regionales, como la yerba mate, la fruta, la leche y la fabricación de muebles, representan el corazón productivo de muchas ciudades y pueblos del país, pero generalmente están muy expuestos a los vaivenes macroeconómicos y financieros.

Desde marzo de 2019, se adelantaron los aumentos en el mínimo no imponible fijados para los próximos años. A partir de esa fecha, pagan las cargas patronales en los sueldos mayores a 17.500 pesos, en lugar de los 7.004 pesos pautados inicialmente. En los sueldos mayores, sólo se paga la diferencia con el mínimo.

En 2019, como en los años previos, las exportaciones de economías regionales aumentaron considerablemente. Entre enero y agosto, las exportaciones de malta, papa, manteca, cerezas, kiwi, azucar de caña, frutilla y jugo de naranja, por citar algunos ejemplos, crecieron entre 32% y 285%.

COMUNICACIONES: UN PAÍS MÁS CONECTADO

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En estos cuatro años mejoramos la infraestructura e impulsamos una política de telecomunicaciones moderna, con el objetivo de conectar a los argentinos entre sí y con el mundo. Una sociedad conectada y con tecnologías de la comunicación integradas a la vida diaria presenta nuevas oportunidades de crecimiento, trabajo y desarrollo productivo. Por eso, en 2015 asumimos el desafío de maximizar esas oportunidades y asegurar, al mismo tiempo, que toda la sociedad tenga acceso a sus beneficios. Lo hicimos a través de una estrategia que combinó el impulso a la inversión privada y un mercado más dinámico, junto a la intervención del Estado en aquellos lugares donde el mercado no llegaba por sí mismo. El atraso tecnológico en materia de telecomunicaciones que encontramos en 2015 fue consecuencia, entre otras cosas, de un marco regulatorio antiguo, que no buscaba incentivar la inversión privada. Los principales afectados por esas políticas habían sido los ciudadanos de menores recursos y quienes estaban más alejados de los centros urbanos.

Fibra óptica de ARSAT. De los 36.000 kilómetros de fibra óptica que había tendidos en 2015, solo 6.500 se habían “iluminado”, es decir, estaba listos para ser usados, y las localidades efectivamente conectadas a la red eran 63. Cuatro años después, hay 30.000 kilómetros iluminados y más de 1.300 localidades conectadas. Son localidades chicas y alejadas de los centros urbanos, donde el mercado privado no llega sin incentivos. La llegada de ARSAT crea los incentivos para que las pymes completen la conexión desde el cable de ARSAT a los hogares y baja el promedio de precios.

4G en todo el país. En 2015, solo el 16% de las localidades del país tenía acceso a 4G. Ahora son el 70% de las localidades, donde vive el 93% de la población. Eso quiere decir que el 4G ya alcanza a prácticamente toda la población urbana.

Velocidad de internet fijo. En 2015, la velocidad promedio de internet fijo era de 5 megabits por segundo. Hoy es de 20,5 megabits por segundo, gracias a que tenemos mejor infraestructura.

Hogares con conexión. En 2015, había 6,7 millones de accesos a internet fija. Hoy hay 8,9 millones (es decir, el 70% de los hogares del país).

Escuelas rurales. En 2015, había 2.000 escuelas rurales conectadas con muy mala calidad y velocidad de Internet. Desde entonces conectamos otras 1.600 (40% más) y mejoramos la conectividad de las restantes. Es decir que hoy hay en total 3.600 escuelas en todo el país con conexión de calidad.

Capacitaciones en todo el país. Ya hay 522 Puntos Digitales en todo el país. Son espacios de aprendizaje y contención que brindan acceso y capacitación en las nuevas tecnologías. Fueron aprovechados por más de cinco millones de argentinos. Además, el programa +Simple lleva entregó 100.000 tablets a adultos mayores de todo el paìs.

TURISMO

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En 2015 el turismo interno estaba estancado y el turismo receptivo tendía a la baja. Viajar por Argentina era caro y difícil, no teníamos una estrategia de crecimiento y las modalidades de promoción del país eran obsoletas. Después de cuatro años de gestión, logramos que cada vez más turistas extranjeros visiten la Argentina y que más argentinos viajen por el país. Gracias a la revolución de los aviones, que es también una revolución de los destinos, una estrategia de promoción ajustada a las nuevas demandas y una política de desarrollo de la oferta estamos convirtiendo al turismo en un gran motor de crecimiento económico.

Un país más conectado. La conectividad aérea es una infraestructura básica para el desarrollo turístico en un país como el nuestro, tan extenso y ubicado en el extremo sur del planeta, lejos de los principales mercados emisivos del mundo. Por eso abrimos el juego a la llegada de más aerolíneas y salimos activamente a buscar nuevos vuelos. Como resultado, hoy la Argentina vuelve a estar conectada. Sumamos nueve aerolíneas nuevas y más de 60 conexiones internacionales. Las conexiones que incorporamos son estratégicas. Se sumaron vuelos directos vitales para seguir creciendo, por ejemplo, con dos mercados importantes como Brasil y Estados Unidos. Y no sólo crecimos en cantidad de rutas, sino también en la oferta de asientos: tenemos 2,2 millones de asientos en vuelos internacionales más que en el 2015.

También trabajamos conectar la Argentina internamente. El llamado a audiencias públicas y la eliminación de la banda tarifaria permitieron bajar los precios de los pasajes y abrir la puerta a la modalidad low-cost, con la llegada de empresas como JetSmart y Flybondi. Así, se multiplicamos las oportunidades para viajar y viramos hacia un mapa de conexiones más federal. Entre 2015 y 2019 creció casi un 150% el número de pasajeros que voló sin tener que pasar por Buenos Aires.

Más turistas extranjeros. Para acompañar esta mayor conectividad, impulsamos medidas para facilitar la llegada de nuevos viajeros. Algunas estaban pendientes desde hacía años, como el reintegro del IVA en alojamiento para turistas extranjeros. Además, eliminamos tasas de reciprocidad y avanzamos con la agilización del visado para mercados estratégicos. Por ejemplo, los viajeros chinos ahora pueden ingresar a nuestro país tramitando solamente la Autorización de Viaje Electrónica (AVE), si ya poseen visa para entrar a Estados Unidos o a países de la Unión Europea. Esto mismo se extendió a otras 73 nacionalidades, que antes necesitaban visado. Además, comenzamos a hacer inteligencia de mercado y a utilizar los medios online para posicionar Argentina, sin descuidar el formato presencial en las grandes ferias internacionales.

Los resultados están a la vista: Desde el 2016, el turismo receptivo no deja de crecer. Argentina más que duplica la tasa de crecimiento del turismo receptivo del mundo y quintuplica la regional. En el primer semestre de 2019 recibimos la mayor cantidad de turistas extranjeros de la historia. Vinieron 4,3 millones de viajeros internacionales. De ese total, casi 1,8 millones llegaron en avión, marcando también el mejor índice de la historia para los aeropuertos de todo el país, con un incremento interanual del 19,3%. Con estos números, el turismo se convirtió en el cuarto complejo exportador del país, después de las oleaginosas, los cereales y el rubro automotor.

Más turismo interno. Para impulsar el crecimiento del turismo interno nos enfocamos en generar más oportunidades para viajar, más alternativas de vuelos y precios competitivos y accesibles. Creamos promociones y descuentos que aprovechan inteligentemente la capacidad ociosa del sector en temporada baja y reunimos todas las ofertas en la plataforma Viaj.Ar. Ahora, los turistas argentinos tienen en un único sitio web oportunidades y descuentos para recorrer Argentina, todo el año. El turismo creció de la mano de las escapadas, una tendencia de viaje que se consolida entre los argentinos. En promedio, desde 2016 viajaron 11 millones de turistas por año durante los fines de semana largos.

Argentina destino de naturaleza. En 2018 tuvimos récord de visitantes en los Parques Nacionales: cuatro millones de viajeros disfrutaron de estos lugares de naturaleza pura. El Parque Nacional Iguazú superó por primera vez el millón y medio de visitantes en 2018, y alcanzó el millón de turistas en tiempo récord en 2019. Estos datos coinciden un una tendencia global: en una década, el principal producto que demandará el turista será el natural. Por eso, estamos trabajando para posicionar a la Argentina como un destino de naturaleza a nivel internacional.

Pueblos Auténticos. Estamos trabajando en la puesta en valor de dieciocho localidades de características únicas, realizando una intervención integral para su desarrollo y para mejorar la calidad de vida y el arraigo de las comunidades. Una parte importante del programa es el trabajo con los emprendedores de cada pueblo para fortalecer sus proyectos y emprendimientos, desarrollar productos turísticos y experiencias que ayuden a diversificar lo que cada lugar tiene para ofrecer a los viajeros.

Aumento de la inversión pública y privada. En línea con nuestra estrategia de desarrollo, invertimos en obras turísticas en todo el país, con especial foco en los lugares clave para el crecimiento. A través de ellas, se consolidaron destinos, se mejoró su competitividad, se promovió la radicación de inversiones privadas en el lugar y se generaron oportunidades de empleo genuino. Entre diciembre de 2015 y agosto de 2019, financiamos obras por más de 1.400 millones de pesos. El foco estuvo puesto en equiparar las oportunidades en toda la Argentina, pero fundamentalmente mirando hacia el Norte Grande, la región de menor desarrollo del país.

Además, se están invirtiendo más 79.000 millones de pesos en proyectos turísticos de todo tipo, desde hoteles a aerolíneas, transporte, centros de esquí y bodegas, generando más trabajo para los argentinos y más infraestructura para los viajeros. También tenemos un sector hotelero que crece y crea trabajo a su paso: se inauguraron más de 200 establecimientos de alojamiento en diferentes puntos del país y hay registrados más de 100 en construcción.

EMPRESAS PÚBLICAS

Cuando asumió el gobierno encontró un grupo de empresas mal administradas, sin coordinación ni estrategia comercial y con déficits enormes. En el 2015 el Estado les tuvo que transferir 1% del PBI para cubrir gastos corrientes. Hoy las empresas públicas tienen una estrategia de crecimiento clara y una mejor gestión, son más transparentes y necesitan menos financiamiento del Estado. Las transferencias del Tesoro se redujeron al 0,6% del PBI.

Mejor gestión. La reducción de transferencias del Tesoro se logró por a la disminución de subsidios para cubrir la brecha tarifaria (por ejemplo, en AySA), pero también gracias a las estrategias exitosas de reducción del gasto y de aumento de ingresos. El primer paso para mejorar la gestión fue incorporar gerentes y directores idóneos: hoy el 90% de los gerentes generales de las empresas posee experiencia relevante previa en la industria y un 40% tiene formación relevante de posgrado. Con los nuevos equipos directivos, se definieron planes estratégicos, planes operativos y presupuestos para cada empresa, que antes no existían. También se modernizó el sistema de envío de información económico-financiera. Las empresas empezaron a cargar sus datos a un weblink diseñado especialmente, reduciendo el margen de error de la carga manual y los tiempos de evaluación de la información. Hoy, todas reportan información mensual de evolución de las dotaciones, las transferencias fiscales para gastos operativos y el estado de resultados. En diciembre de 2015 sólo el 39% de las empresas lo hacía, y de manera incompleta.

Más transparencia. En el 2015 la empresas estatales no habían incorporado ninguna práctica de buen gobierno corporativo. Las áreas de compras, probablemente el sector de las empresas con mayor riesgo de corrupción, no tenían esquemas de transparencia ni de promoción de competencia entre proveedores. A partir del 2016, el gobierno introdujo cambios significativos en el gobierno corporativo de las empresa: se incorporaron estándares internacionales y se definieron Lineamientos de Buen Gobierno para todas las empresas de propiedad estatal, que establecen reglas de buena gobernanza. En 2017 la OCDE evaluó a las empresas estatales argentinas en materia de su gobierno corporativo y aceptó al país como adherente a la Recomendación de Gobierno Corporativo. Fue la primera vez que alguien recibió este estatus sin ser parte de OCDE o haber recibido una invitación para serlo.

FAdeA. En el 2015, FAdeA era una empresa quebrada, hacía ocho años que no producía aviones, su personal estaba desmotivado, arrastraba deudas impagas por 520 millones de dólares y pérdidas anuales por 1.300 millones de pesos.

Después de estos cuatro años la empresa volvió a producir, está prácticamente saneada patrimonialmente y redujo su deuda con proveedores en un 80%. Sus ventas por fuera del Estado Nacional crecieron del 1% al 31% del total. Gracias a eso redujo su déficit operativo de 1.300 millones de pesos a 346 millones.

Tandanor. Cuando llegamos, Tandanor tenía una deuda de 704 millones de pesos para financiar su déficit fiscal y comercial, no cumplía con los tiempos estipulados en sus contratos con sus clientes en un 38% de los casos, carecía de balances para los años 2013, 2014 y 2015 y no paraba de aumentar su planta. Para revertir esto, pusimos en marcha una nueva estrategia para la empresa, con foco en la reparación y el mantenimiento de buques civiles y militares. Desde entonces, Tandanor alcanzó el equilibrio económico financiero y ya no necesitará contar con Aportes del Tesoro Nacional en 2020. Respecto de 2015, las reparaciones de buques privados aumentó un 104%. El 40% de los clientes privados son extranjeros. En 2017 y 2018 se cumplió el 100% de los tiempos estipulados en los contratos de reparación. Además, disminuyó el personal de 649 en 2015 a 446 trabajadores.

Aerolíneas Argentinas. Recibimos una empresa con una situación financiera complicada, tecnología obsoleta, y una flota de aviones mal aprovechada y con altos costos de mantenimiento. En cuatro años logramos transformarla en una empresa más sustentable, moderna y competitiva, con un rol protagónico en el crecimiento del sector aéreo. Hoy Aerolíneas Argentinas lleva más de pasajeros, tiene más vuelos y más rutas, alcanzó su récord histórico de puntualidad y tiene una de las flotas más modernas de la región. Además, el subsidio recibido por la empresa se redujo a menos de la mitad. Fue de US$ 678 millones entre 2009 y 2015, y de US$ 290 millones entre 2016 y 2019.

Trenes de carga. En 2015 encontramos las Líneas de Cargas del Estado abandonadas y deterioradas. Hacía 60 años que el Estado Nacional no hacía ninguna inversión, el sistema de señalamiento y comunicaciones era antiguo e ineficiente, los trenes circulaban a una velocidad promedio de 12 km por hora y el 45% de las vías estaban en mal estado. En estos cuatro años renovamos 900 km de vías para los trenes de cargas, incorporamos 3.500 vagones y más de 100 locomotoras, instalamos el primer sistema de Frenado Automático de trenes y pusimos en marcha un Centro de Control de Trenes. Los resultados son muy alentadores: aumentamos 2,5 veces las toneladas transportadas en relación a 2015 y en 2019 batimos récords mes a mes. Además, aumentamos la velocidad promedio de circulación de 12 a 35 km por hora, redujimos de 15 a 5 días el traslado entre Joaquín V.Gonzáles, Salta y los Puertos de Rosario y bajamos la cantidad de descarrilamientos.