PLATAFORMA JUNTOS POR EL CAMBIO PASO 2019

1. Declaración de principios

 

Los miembros de JUNTOS POR EL CAMBIO nos constituimos para consolidar la democracia y el sistema republicano, impulsar el desarrollo económico, fortalecer la calidad de la educación y la solidaridad social y crear las condiciones para favorecer la felicidad personal de los habitantes de la República Argentina.

Creemos en una sociedad cada vez más democrática, abierta e integrada al mundo, con mejores instituciones y una cultura política pluralista y dedicada al servicio público. Proponemos una estrategia de desarrollo productivo fundada en el trabajo de los argentinos y en una progresiva e inteligente integración económica internacional. Defendemos una política de protección social que atienda a las familias que necesitan ayuda y que brinde autonomía a cada uno de sus integrantes para que puedan construir su vida en libertad.

Creemos en la responsabilidad del Estado en brindar servicios educativos y de salud de calidad para el mejoramiento de la sociedad y su preparación para los desafíos del futuro.

Creemos también en la igualdad ante la ley, fundamento del Estado democrático de derecho, porque ningún dirigente y ninguna corporación pueden reclamar un trato preferencial. Creemos en una verdadera igualdad de oportunidades, que le permita a cada habitante de la Argentina tomar en libertad las decisiones más importantes de su vida: dónde vivir, cómo desarrollar su vocación, cómo planificar su futuro, cómo participar en política, cómo ejercer su identidad sexual.

Algunas de estas ideas, aparentemente sencillas, hoy están cuestionadas. Crecen a nuestro alrededor liderazgos excluyentes y el decisionismo irreflexivo, se rompen bloques políticos que parecían consolidados y se ponen en duda conquistas democráticas y sociales. Hay responsables políticos que vuelven a una semántica de odio y exclusión. JUNTOS POR EL CAMBIO expresa el esfuerzo de la sociedad argentina por no quedar presa de las dicotomías que asolaron el siglo XX.

Los miembros de la coalición JUNTOS POR EL CAMBIO creemos que en estos casi cuatro años de gobierno hemos logrado avances en el mejoramiento de las instituciones de nuestra democracia, la división de poderes y la recuperación plena de la libertad de expresión; en la lucha contra el narcotráfico y la mejora de la seguridad ciudadana; en la concreción de obras de infraestructura y energía largamente postergadas; en la recuperación del rol de la Argentina para promover la paz y la democracia entre las naciones; en la visión de largo plazo de nuestra política social; en la construcción de cimientos macroeconómicos que nos permitirán iniciar una etapa de crecimiento sostenido; y en la recuperación moral y funcional del Estado federal y su modernización inteligente, para garantizar una actuación competente y una vinculación transparente y activa con los ciudadanos.

Creemos, también, que es importante tener una macroeconomía estable, con inflación en baja y equilibrio fiscal. Desde donde venimos es un objetivo difícil, pero imprescindible. Una macroeconomía sana es fundamento de mejores políticas públicas y el punto de apoyo para plantear un diálogo informado entre los argentinos sobre un modelo de desarrollo económico.

Las líneas de base de este modelo deben ser el impulso de la competitividad, la generación de una cultura emprendedora y sobre todo exportadora, la defensa de la cohesión social, la búsqueda del equilibrio territorial y la promoción de la innovación. En sentido contrario, nos comprometemos a dejar atrás el desorden macroeconómico, la presión fiscal desbordada, los monopolios, las ventajas sectoriales y los malos incentivos que erosionaron nuestro potencial.

JUNTOS POR EL CAMBIO cree que el principal problema económico de la Argentina es la pobreza y que todas las acciones de gobierno deben estar orientadas a reducirla. La mejor manera de lograr este objetivo es construir una economía que garantice derechos, amplíe horizontes, favorezca la creatividad y la integración de las personas y el buen desenvolvimiento de todas las regiones del país.

Creemos también en la consolidación de un Estado eficaz, equitativo, sin mafias ni corrupción, que esté al servicio de los ciudadanos y no de los dirigentes o las corporaciones de cualquier tipo. Creemos en un Estado que cumple con eficacia y transparencia, por medio de funcionarios competentes e íntegros, sus roles de prestar servicios a los ciudadanos y garantizar la igualdad de oportunidades y ante la ley.

Creemos en un gobierno abierto, que no esconde información y provee estadísticas de calidad. JUNTOS POR EL CAMBIO promueve la libertad de expresión y cree en una relación sana con los medios de comunicación, sin extorsiones ni amenazas, pero también sin subsidios injustificados. Creemos además en la importancia de tener medios públicos independientes, fuertes y federales.

Nos resulta esencial poner en el centro de nuestra visión política la defensa de la pluralidad y el reconocimiento de la democracia institucional como sistema idóneo para proteger a las minorías, defender los derechos civiles y sociales y procesar las diferencias políticas. Creemos en la independencia de los poderes públicos y en el diálogo como herramienta de la negociación política.

JUNTOS POR EL CAMBIO condena todo terrorismo y en especial el terrorismo de Estado, y cree en la defensa de los derechos humanos como un eje fundamental de la vida en común. Lo hace con una visión amplia, que incluye el derecho a la no discriminación y a sentirnos seguros en nuestras casas y nuestros barrios.

JUNTOS POR EL CAMBIO cree que una educación universal de calidad es también la mejor manera de anticipar los desafíos económicos y sociales, y en fomentar una cultura de innovación. Creemos posible un acuerdo nacional por la educación, para garantizar la universalidad y preparar nuestras escuelas para las demandas del futuro, siempre con los docentes como centro de cualquier estrategia.

Los miembros de esta coalición también vemos a la integración internacional más como una oportunidad que como una amenaza. La globalidad nos interpela; nuestras conversaciones, nuestros consumos y nuestras relaciones son globales. Por eso creemos que la Argentina debe tener una mirada amplia de sus relaciones internacionales.

JUNTOS POR EL CAMBIO reconoce las lecciones del pasado y sabe a qué momentos de nuestro pasado no queremos volver. Pero también se reconoce como una coalición con una propuesta moderna y contemporánea para los argentinos, abierta a discutir los desafíos que plantean los cambios tecnológicos y sociales y dispuesta a encarar la solución de nuestras dificultades con optimismo y convicción. Es falso que la Argentina está condenada a la mediocridad, o que nuestras dificultades no tienen solución.

El camino propuesto por JUNTOS POR EL CAMBIO tiene como objetivo sacar a la Argentina del estancamiento democrático y de desarrollo en el que se encuentra desde hace décadas; profundizar, consolidar y corregir donde haya que corregir el rumbo iniciado en 2015; y ofrecerles a los argentinos una alternativa política que les permita afrontar con optimismo los desafíos del futuro.

Y así seguir transformando la Argentina en la dirección que los argentinos reclaman: un país donde podamos convivir en paz; con prosperidad suficiente para que cada familia) pueda decidir su proyecto de vida; con una representación política honesta, que asuma responsablemente el programa constitucional, y con una manera de gobernar basada en decir la verdad y respetar las diferencias con los que piensan distinto.

 

2. Plataforma electoral

 

Gobernar es el arte de construir acuerdos. Esta plataforma electoral resulta de una convergencia política entre partidos que sostienen sus respectivos proyectos programáticos y acuerdan llevar adelante las líneas de política pública que se enuncian a continuación. Una versión más completa y detallada de estas ideas serán presentadas en la plataforma electoral de JUNTOS POR EL CAMBIO de las elecciones generales de octubre.

 

a) Defensa de la democracia institucional.

 

JUNTOS POR EL CAMBIO se reconoce como un espacio de defensa del liberalismo político, admite la diversidad de opiniones y reconoce que la democracia liberal es un sistema idóneo –el mejor inventado hasta ahora– para proteger a las minorías, defender los derechos civiles y sociales, y procesar las diferencias políticas entre los distintos grupos de la sociedad.

Creemos en la igualdad entre los individuos tal como lo establece nuestra Constitución y nos proponemos seguir profundizando las políticas de igualdad iniciadas durante nuestro gobierno. Creemos en la independencia de los poderes públicos y en el diálogo y la persuasión como herramientas de la negociación política.

Ningún proceso de desarrollo económico o bienestar social es posible –ni vale la pena– si no va acompañado de un proceso de mayor democracia, con verdadera igualdad ante la ley, instituciones cada vez más fuertes y una cultura política que premie el diálogo y favorezca la construcción de una sociedad plural y tolerante.

Cada una de estas áreas es interdependiente con las otras: no puede haber bienestar sin crecimiento económico, no puede haber crecimiento económico sostenido con corrupción o autoritarismo y no puede haber instituciones fuertes sin la protección de los ciudadanos y un estándar razonable de bienestar en la sociedad. Los objetivos de desarrollo de Naciones Unidas constituyen una clara orientación en este sentido.

Creemos también en la libertad de expresión como una de las bases del sistema democrático, y en una relación sana con los medios de comunicación, sin amenazas ni extorsiones pero también sin subsidios injustificados ni favores políticos disfrazados de publicidad oficial. Valoramos la importancia de tener medios públicos independientes, fuertes y federales, que reflejen las voces del país y cuenten las historias de los argentinos.

JUNTOS POR EL CAMBIO condena el terrorismo de Estado, sostiene las políticas de Estado de Memoria, Verdad y Justicia y cree en la defensa de los derechos humanos como un eje fundamental de la vida en común. Lo hace con una visión amplia, que incluye el derecho a la no discriminación, a sentirnos seguros en nuestras casas y nuestros barrios y a la erradicación de toda forma de violencia para poder convivir pacíficamente en sociedad.

En la construcción de una democracia fuerte es indispensable un sistema judicial cercano a los ciudadanos, independiente, moderno y transparente, que sea eficaz en la lucha contra el delito, el cuidado de las víctimas y la resolución de conflictos.

Valoramos las reformas recientes para avanzar en este proceso y, especialmente, la imparcialidad y el respeto mostrado desde el Poder Ejecutivo por la independencia de la Justicia, incluso en las grandes investigaciones por corrupción y cuando existieron decisiones contrarias a los intereses de funcionarios nacionales.

 

b) Seguridad ciudadana y lucha contra el narcotráfico.

 

Un Estado que está presente en las vidas de los ciudadanos es también un Estado que ofrece espacios públicos sin riesgo de delito y les permite a las familias argentinas sentirse tranquilas en sus barrios. Para lograr este objetivo, y revertir la tendencia de varias décadas, es indispensable contar con fuerzas de seguridad que cumplan la ley, trabajen coordinadas entre sí y con las fuerzas y tribunales provinciales y tengan claros los objetivos y los límites de su accionar.

JUNTOS POR EL CAMBIO reconoce el avance en varios indicadores recientes, como la reducción de más de 20% en la tasa de homicidios, la caída de 80% en la cantidad de secuestros y los descensos en las denuncias de robos y hurtos. Y reconoce que el camino avanzado es sólo el principio de una tarea que continuará exigiendo del Estado Nacional, de los gobiernos provinciales y del Poder Judicial, en todos sus niveles, un esfuerzo mayúsculo por lograr el objetivo de devolver la seguridad a los barrios argentinos y la confianza de la población en sus fuerzas federales y en los procesos de administración de justicia.

Dentro de este camino, la lucha contra el narcotráfico tiene una dimensión superior, porque el crecimiento de las bandas delictivas no sólo genera violencia en las calles y pone en peligro a los menores que emplean y a los jóvenes que proveen de estupefacientes. También pone en peligro la autoridad del Estado en los barrios de nuestras ciudades, contribuye a corromper la integridad de funcionarios políticos, policiales y judiciales y corroe la percepción del Estado como garante de la convivencia la igualdad ante la ley. Reducir la actividad del narcotráfico, detener a sus líderes y confiscar sus activos no es sólo una tarea de índole policial: también es un compromiso de reafirmar la presencia y la autoridad del Estado en la sociedad.

La seguridad ciudadana, por lo tanto, no sólo es una obligación pública de primer orden, sino condición de posibilidad para el ejercicio de los derechos y el perfeccionamiento de las políticas orientadas a brindar a los ciudadanos marcos de convivencia aceptables. Por sus convicciones sociales y liberales, JUNTOS POR EL CAMBIO reconoce que la seguridad del espacio público, el combate frontal contra las redes de narcotráfico, el cuidado y el respeto por sus víctimas y la profesionalización de la lucha contra delitos complejos, como el lavado de dinero, el terrorismo y la trata de personas, deben ser una prioridad en la gestión del Estado y de los consensos políticos de la nueva Argentina que estamos impulsando.

 

c) Estabilidad macroeconómica.

 

Como cualquier país que quiere crecer de modo sostenido, Argentina necesita una macroeconomía estable, equilibrar su presupuesto público y generar condiciones regulatorias y fiscales para crear empleo formal e iniciar un proceso consistente de reducción de la pobreza.

JUNTOS POR EL CAMBIO cree que estos objetivos deben lograrse no de cualquier manera, sino privilegiando a largo plazo las inversiones que permiten la actividad económica y desactivando el impuesto inflacionario, con una política monetaria prudente y un tipo de cambio acorde con sus necesidades de integración internacional. Sólo con equilibrio en el presupuesto y la lenta y difícil recuperación de la confianza en la moneda podremos bajar la presión fiscal e incrementar las posibilidades de nuestra economía.

Es un camino fatigoso, pero no hay otro sencillo. Seguramente puede recorrerse de muchos modos, pero el camino es ése. El mismo que recorrieron otros países que salieron de crisis prolongadas.

JUNTOS POR EL CAMBIO cree que éstas deben ser las bases de la conversación sobre política económica, a partir de las cuales plantear la discusión sobre un modelo de desarrollo económico. Las líneas de base de este modelo deben ser el impulso de una cultura exportadora, el desarrollo de mercados e inversiones en los lugares donde no puede (ni debe) llegar el Estado y la defensa de la competencia en todos los sectores, sin monopolios o carteles que perjudiquen al Estado o a los consumidores o a las empresas nuevas.

Para lograrlo, los argentinos debemos tener la convicción de que los cambios no se pueden dilatar indefinidamente y que no se trata de una cuestión de ciclo económico: hay que cambiar de era. El consenso macroeconómico es indispensable, pero debe ser apenas el primer paso de una nueva trama económica más competitiva, más intensiva en conocimiento, más integrada al mundo, más diversa y sobre todo más responsable.

No habrá, por lo tanto, reformas sinceras, consistentes, sostenibles y favorables al surgimiento de una Argentina más próspera y justa si no nos animamos a discutir la asignación prioritaria de recursos públicos, las responsabilidades federales y provinciales, el lugar de la generación de empleo entre las prioridades sociales, nuestro nivel de apertura económica y tantos otros ítems que, con frecuencia, se han vuelto slogans eficientes para ocultar ventajas sectoriales, privilegios o incluso entornos de corrupción abierta.

JUNTOS POR EL CAMBIO cree que el rol del Estado en esta nueva economía es central. La transformación requiere de una burocracia calificada, mayor eficiencia administrativa y un liderazgo en la integración territorial y en facilitar una nueva cultura empresaria. Los gobiernos provinciales y locales deben aprovechar su conocimiento del entorno, facilitar la circulación de la información, invertir en las infraestructuras de proximidad y estimular la movilización de los recursos existentes con criterio innovador y competitivo.

El funcionamiento del federalismo argentino ha sido en extremo deficiente, pero funcional a determinados intereses políticos. Provincias, Nación y Municipios debemos encarar un diálogo sincero, porque ése es el mandato de nuestros ciudadanos. Está agotado el tiempo del “control político” de los territorios a costa del desarrollo, con el Estado más ocupado de ampliar malas prestaciones que de generar oportunidades económicas.

La reconfiguración territorial de Argentina, tan necesaria, ya ha empezado, con el shock de inversiones en infraestructura, la creciente resolución de nuestro drama energético, las mejoras en conectividad aérea y la extensión de la inmensa red de fibra óptica pública.

El país federal que soñamos es un país con actividad económica y empleo en cada rincón. Esa epopeya es más material que institucional. No la puede hacer sola la Nación y tampoco solas las provincias, debemos hacerlo juntos.

 

d) Competitividad, cultura emprendedora y exportadora.

 

La construcción de una sociedad de oportunidades depende de la calidad de la educación pública y de la capacidad de su tejido económico. El compromiso de JUNTOS POR EL CAMBIO es ampliar esas capacidades con políticas públicas que nos permitan hacerlo.

Argentina se ha venido descapitalizando de forma alarmante, muchas veces de modo silencioso, pero no por eso menos dañino. No solo en el plano financiero y en la capacidad del Estado, que son quizás los aspectos más visibles de dicho proceso. También en la obsolescencia de nuestra infraestructura y de muchas de nuestras empresas y el estancamiento de nuestro capital humano.

Para recuperar tiempo perdido, debemos clarificar el rumbo: el país necesita incorporarse de manera inteligente a los flujos de conocimiento y comercio que estructuran la economía mundial. Tenemos con qué hacerlo, podemos hacerlo. Eso significa recuperar el lugar social de la empresarialidad. Necesitamos más y mejores empresas para transformar nuestro esfuerzo y talento en bienes y servicios calificados. Para ello, debemos seguir fomentando los vínculos entre la comunidad empresaria y la comunidad científico-tecnológica.

Necesitamos reeditar nuestro ADN pionero. Fuimos un país de emprendedores, de personas que con audacia y determinación vencieron dificultades, visionarios que inventaron y líderes sociales que resolvieron conflictos con una perspectiva de justicia.

Necesitamos hacer este enorme esfuerzo de adaptación, creatividad y visión, porque vivimos un tiempo disruptivo. La cultura global facilita intercambios, el conocimiento juega un rol más clave aún en los procesos de agregación de valor y los recursos naturales finitos deben ser gestionados con mayor cuidado y parámetros más estrictos de sostenibilidad. La gobernabilidad social es una clave de la atractividad económica y por tanto hay que promover una cultura de diálogo, facilitar acuerdos de plazos dilatados y combinar la inversión social con la promoción económica.

 

e) Integración inteligente al mundo.

 

JUNTOS POR EL CAMBIO ve a la integración internacional como una oportunidad, no como una amenaza. Rechazamos la idea de “vivir con lo nuestro”, no sólo en política económica sino también como actitud frente a nuestra relación con el resto del mundo. Reconocemos a la Argentina como parte de la tradición occidental y democrática, con sus valores humanistas y universalistas, pero también tenemos una mirada pragmática, que nos permite tener relaciones comerciales y políticas con países distintos al nuestro.

Por eso debemos dejar definitivamente atrás las políticas exteriores confrontativas y atravesadas por la desconfianza y el aislamiento que debilitaron nuestra imagen, nos alejaron de aquellos socios con los que compartimos valores e intereses y afectaron nuestra capacidad de participar e incidir en las principales preocupaciones de la agenda global.

En un contexto internacional complejo y cambiante, debemos apostar a la construcción de entendimientos más dinámicos y flexibles con el mundo, con una agenda de política exterior abierta y transparente, que refleje el carácter pacífico, democrático y plural de la Argentina. Buscamos recuperar el tradicional rol positivo de la Argentina en la escena global y elaborar una estrategia para desarrollar nuestro potencial en el mundo.

Esta estrategia y esta disposición de ver al mundo como una oportunidad debe verse reflejada en el comercio internacional. Para crecer sostenidamente en el futuro, la Argentina necesita aumentar considerablemente sus exportaciones, darle al sector productivo las herramientas para que sea cada vez más dinámico y productivo, se anime a salir al mundo y ofrezca empleos formales y calificados.

Tenemos los recursos naturales, el talento humano y un entramado industrial elaborado y con tradición para hacerlo. Las oportunidades están en todo el país y en todos los sectores, desde los más ligados a recursos naturales (agroindustria, pesca, minería y energía) hasta en una gran cantidad de actividades de la industria manufacturera y los servicios basados en el conocimiento. Sólo nos lo impiden la decisión de hacerlo y las trabas y la inestabilidad generadas desde el Estado.

La Argentina debe seguir jugando su rol histórico en la región, que incluye contribuir a la preservación de la paz, la recuperación de la democracia en los países donde se haya perdido, la solidaridad frente a crisis sociales de cualquier origen y la cooperación en materia de desarrollo.

 

f) Una sociedad con equidad y movilidad social.

 

JUNTOS POR EL CAMBIO cree que el principal problema económico de la Argentina es la pobreza y que todas las acciones de gobierno deben estar orientadas a reducirla. El mejor camino para lograrlo es a través de un enfoque integral que reconozca la complejidad y la gravedad del desafío.

La pobreza tiene muchas dimensiones y, por eso, una política de desarrollo humano tiene que ofrecer no sólo un piso mínimo de ingresos para las familias que lo necesitan. También debe mejorar la calidad de vida en las ciudades y los barrios del país y ofrecer caminos de movilidad social, para romper el círculo vicioso de la pobreza.

Los estudios de evaluación de políticas públicas muestran que las transferencias económicas (a pesar de que son indispensables en situaciones críticas) son menos relevantes que la calidad del contexto social y económico. Por eso, el objetivo de JUNTOS POR EL CAMBIO es no limitarnos a una visión asistencial de la política social y buscar incidir en los factores de base de una integración cívica y social plena.

Al mismo tiempo, la convicción de JUNTOS POR EL CAMBIO es que para lograr estos objetivos no se puede esperar a los resultados del derrame del crecimiento económico, al que consideramos esencial pero insuficiente para terminar con la pobreza. Para lograr resultados profundos es indispensable un rol dinámico del Estado, que no vaya contra la creación de valor económico, pero que articule la generación de una economía social dinámica y procesos de integración efectivos.

Ese rol incluye un foco central en la creación de empleo formal, la extensión de las redes de agua corriente, cloacas, asfalto e Internet; sistemas de salud y educación universales y de calidad; y programas sociales enfocados en el desarrollo de habilidades para ingresar el mercado de empleo.

Es necesario bajar las barreras a la creación de empleo, y para eso corresponde poner en discusión las regulaciones del mercado de trabajo. A la Argentina le ha costado generar empleo aun en sus fases de crecimiento, y muchas inversiones de baja escala se ven frenadas por un marco regulatorio que es tributario del industrialismo clásico y que no ha absorbido los nuevos retos del mundo del trabajo.

Desde 1975, la Argentina ha vivido una transformación social profunda y negativa, que fue aumentando la necesidad de las políticas sociales. La crisis de 2001 y el salto en los índices de pobreza y desocupación requirieron un nuevo modo de actuación social del Estado, centrado en la contención y la asistencia en circunstancias críticas.

El país todavía tiene un diseño de políticas sociales pensado para las crisis. Su rediseño hacia prestaciones mejor orientadas y más articuladas con el mercado de trabajo depende en parte de reformas de otras políticas públicas.

Sin embargo, es indispensable ofrecer una mirada realista, crítica y transformadora de la agenda social. Necesitamos generar mejores condiciones de empleabilidad, acceso al crédito, seguridad en los barrios y organización familiar para elevar el horizonte de ciudadanía en los ambientes de alta vulnerabilidad. Las políticas de contención, por sí mismas, muestran un límite estrecho e insatisfactorio.

JUNTOS POR EL CAMBIO cree en la educación como la mejor herramienta para darles a todos los argentinos la oportunidad de ser quienes ellos y ellas quieren ser. Una educación universal y de calidad es también la mejor manera (o la única) de preparar a la Argentina para los desafíos del futuro y fomentar una cultura de innovación, investigación y desarrollo que nos permita estar en la frontera del conocimiento global.

En paralelo a este proceso, JUNTOS POR EL CAMBIO acompaña e impulsa el movimiento social por alcanzar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. La emergencia de una sociedad con paridad de género es tal vez la novedad política más importante de este tiempo: nos interpela, nos cuestiona y nos obliga a repensar políticas, instituciones y actitudes. No se trata de un tema de mujeres, más allá del protagonismo femenino: es un tema de justicia y el Estado debe ser garante de este proceso.

Para transitar ese largo camino, debemos ser consistentes, eficaces y tenaces. La inequidad muchas veces es evidente, otras se mantiene oculta en pequeños gestos cotidianos. La convicción en la lucha por la justicia debe obligarnos a ser estrictos en ese sentido, cada habitante de este país tiene que saber que es parte, que su aporte es relevante, que sus derechos van a estar protegidos y que ser mejores es resultado de un esfuerzo colectivo posible.

 

g) Estado eficaz y justo, al servicio de los ciudadanos.

 

JUNTOS POR EL CAMBIO cree en un Estado eficaz y equitativo, sin mafias ni privilegios ni corrupción; que proteja y esté al servicio de todos los ciudadanos. Creemos en un Estado que cumple con eficacia y transparencia, por medio de funcionarios íntegros y capaces, sus roles de prestar servicios, garantizar la igualdad de oportunidades y ante la Ley y promover el desarrollo económico y social.

Creemos en un gobierno abierto, que no esconde información sobre su propio funcionamiento y que provee estadísticas de calidad para mejorar la conversación pública sobre los temas más importantes.

Todas las sociedades que garantizan derechos a sus ciudadanos lo han hecho gracias un conjunto de bienes públicos que los respaldan, los integran y se constituyen en un marco de seguridades. Necesitamos seguir construyendo un Estado democrático de calidad, que al tiempo que nos representa y nos provee esas condiciones de manera adecuada y equitativa.

Todas las democracias cuyo desempeño institucional admiramos tienen un Estado calificado apoyado sobre una burocracia eficiente con finalidades públicas claras y precisas.

Argentina debe seguir reconfigurando su Estado. Después de muchos años sin planificación y con pocos mecanismos para prevenir o investigar la corrupción de sus funcionarios, la burocracia pública nacional creció sin norte, generando respuestas cada vez más deficitarias a un costo excesivo y con prácticas cuestionadas moralmente.

Muchas veces pensamos en las mafias desde una perspectiva estética, como las vemos en las películas, pero lo cierto es que la Argentina reciente, con regulaciones absurdas, trámites infinitos y secretismo estatal, ha construido refugios de ineficiencia y discrecionalidad a todo nivel.

No hay otra solución que más transparencia, más profesionalización y políticas más estables y consolidadas, para que los actores sociales puedan interactuar con un Estado previsible.

La discusión sobre el tamaño ideal del Estado puede constituirse en una evasiva. Por lo pronto estamos trabajando para normalizar el Estado engordado que existía en 2015 y que casi había duplicado su tamaño en la década anterior.

Sí podemos decir que tenemos un Estado más grande del que nos corresponde a nuestro nivel de desarrollo (el Estado de nuestro países vecinos es entre 20% y 50% más pequeño), y lo podemos afirmar porque la presión fiscal se ha constituido en un límite a la inversión y el déficit persistente ha erosionado la confianza en lo público. La paradoja del estatismo argentino es que ha construido un Estado con una baja capacidad de incidencia en los procesos sociales relevantes.

Construir un mejor Estado empieza por poner foco en la calidad de las prestaciones y en la finitud de los recursos que se gestionan. JUNTOS POR EL CAMBIO busca seguir transformando el Estado argentino, que en pocos años puede convertirse en uno de los más profesionales y eficientes de la región, sin olvidar nuestros compromisos de inversión social, que serán mantenidos en cualquier visión del sector público del futuro.

Parte de esta tarea es la construcción de un Estado ágil, cercano y transparente. Los Estados modernos se han convertido en grandes proveedores de servicios y de atención a sus ciudadanos. Organismos como la AFIP, la ANSES y el PAMI, por nombrar sólo algunos del ámbito federal, deben ponerse como objetivo contar con empleados públicos capacitados, reconocidos y orientados al servicio; procesos administrativos y tecnológicos que pongan el esfuerzo de los trámites en la administración pública y no en los beneficiarios de sus programas; y estándares de transparencia que les permitan rendir cuentas al resto de la sociedad sobre cómo se gastan sus abultados presupuestos.

Un Estado moderno e inteligente es además un Estado que gasta mejor sus recursos, tiene más fortaleza para pararse frente a quienes le demandan sobreprecios y puede llevar una mayor porción de su presupuesto a proyectos que llegan directamente a los ciudadanos, desde obras de infraestructura a mejores precios de medicamentos.

Ese es el Estado que queremos. Las discusiones históricas sobre el tamaño del Estado, que dividieron en todo el mundo a progresistas y conservadores, deben ser complementadas con una discusión sobre su eficacia y su transparencia, como ya ha ocurrido en muchos países, no todos ellos desarrollados.